"En Nombre de la Fe"

Bajo el título En Nombre de la Fe, Discovery Channel Latinoamérica presentó el pasado domingo 17 de abril su producción original centrada en la Santa Inquisición puesta en práctica en el territorio latinoamericano.  El anuncio que estuvieron repitiendo constantemente durante las semanas anteriores despertó mi interés, pues es un tema del que rara vez se escucha y cuando se trata, tiende a enfocarse en Europa y no en Latinoamérica.

El blog Sin Dioses, publicó el domingo pasado una noticia del diario colombiano El Espectador, que describía en palabras de una de las productoras generales del documental, los temas tratados durante el programa de una hora de duración.  Luego de leer la noticia de El Espectador, comencé a dudar sobre la objetividad del documental pero me abstuve de comentar sobre él o de recomendarlo antes de observarlo.

Lastimosamente, mis sospechas fueron confirmadas.  Si bien la calidad cinematográfica del documental es impecable, lejos de presentar los hechos con objetividad o imparcialidad, los comenta con cierto aire apologético, asegurándose en repetidas ocasiones de que el espectador entienda que es necesario comprender el salvajismo de la Santa Inquisición desde el contexto de la época.  En otras ocasiones, se repite constantemente que quienes finalmente dieron muerte a los acusados en la hoguera fueron las “autoridades seculares” y no la Iglesia.  Esto me pareció particularmente risible, pues esto equivale a decir que en el mundo islámico los que llevan a cabo las ejecuciones son las “autoridades seculares”.  En ambos casos el gobierno es una teocracia y el concepto de “autoridades seculares” simplemente no existía.  Es más, la idea de separación de iglesia y estado es una de las grandes ideas que le debemos a la Ilustración, unos trescientos años después de los hechos relatados en el documental.

Si bien es cierto que el contexto en el que sucede cualquier hecho histórico que analizamos desde nuestra propia época es importantísimo para comprenderlo y no caer en anacronismos, tales aseveraciones acerca de la Inquisición rayan en el fanatismo y la estupidez, dadas las pretensiones sobre su propia naturaleza que hace la institución que las llevó a cabo.  Si es necesario poner las barbaries dentro del contexto histórico, también es necesario ponerlas dentro del contexto institucional.  Durante siglos, la Iglesia Católica se ha auto-proclamado como la fuente indiscutible de valores humanos y la autoridad moral de todos los humanos que han existido y han de existir sobre la faz de la Tierra.  Esto lo hacen bajo la premisa de que su líder, el papa, es el “vicario de Cristo” y que goza de infalibilidad en cuestiones de dogmas y de moral.  En el segmento final del programa -la peor parte de todo el documental- el Dr. Jaime Borja Gómez, historiador de la Universidad de Los Andes; la Dra. Solange Alberro, historiadora del Colegio de México; el Dr. José Antonio Rubén, historiador de la UNAM; y el Dr. Jorge Traslosheros, historiador de la UNAM,  hacen una perturbadora justificación de las acciones de la Iglesia Católica, cuyas intervenciones reproduzco en el mismo orden en que los mencioné:

No podemos juzgar con nuestros sistemas de valores contemporáneos, acciones de otros sujetos…católicos, protestantes, lo que sea…ejercidos en un espacio en donde las condiciones mentales, las condiciones culturales y la mentalidad es completamente distinta.
Todo el mundo pensaba lo mismo…salvar el alma, la salvación eterna…es algo que ya no podemos entender, entonces que el papa haya pedido perdón me parece que no tiene sentido.
Todo esto tiene una parte verdad, ciertamente…tiene una parte verdad…pero obviamente la presencia de una Inquisición tan violenta y tan omnipresente como se nos ha mostrado, pues habría que matizarla, ¿no?  No es defender la Inquisición, es sencillamente ponerla dentro su contexto histórico.
Simplemente es la historia de los seres humanos con sus luces y sus sombras, sus aportes y sus miserias.

Lo que estos y muchos otros “expertos” parecieran siempre pasar por alto, es que justificar las acciones de la Iglesia Católica bajo la excusa de que es necesario contextualizarlas en una época en la que todos pensaban lo mismo equivale a decir que la superioridad moral de la que siempre ha hecho alarde la Iglesia es pura mitología.  Es una prueba fehaciente de que la actitud moral de la Iglesia nunca ha estado por encima de lo que han pensado incluso los más salvajes de los humanos en cada momento histórico. Es, ironicamente, caer en relativismo moral, algo que la Iglesia Católica ha identificado como uno de los peores males de nuestro tiempo.  En los momentos en los que una institución poseedora de una moralidad verdadera y absoluta hubiera sido de gran ayuda para la humanidad, la Iglesia Católica simplemente no estuvo a la altura de sus propias atribuciones.  Me gustaría decir que brilló por su ausencia, pero de hecho estuvo allí, omnipresente, pero en el bando equivocado.  Ideó y llevó a cabo las Cruzadas y la Santa Inquisición, persiguió, silenció y ejecutó a hombres de ciencia, apoyó al Tercer Reich y actualmente ha difundido en el continente africano, el más afectado por el SIDA, la peligrosa creencia de que los condones contribuyen a la propagación de la enfermedad. ¿Por qué, entonces, escuchar cualquier cosa que la Iglesia tenga que decir en cuestiones morales como que si fuera algo más que una simple y frecuentemente malinformada opinión?  Es más, parece ser que si queremos una opinión especialmente perturbadora sobre cuestiones de moralidad, es precisamente a los “intelectuales” de la Iglesia Católica a quienes tenemos que acudir.  En un claro ejemplo de cómo el sentido moral de una persona puede llegar a ser especialmente retorcido por creencias religiosas, el presbítero José de Jesús Aguilar Valdés de la Arquidiócesis Primada de México nos regala una verdadera joya:

Las palabras del papa de pedir perdón no son porque no se comprenda la situación de la época de la Inquisición, que la podría justificar de alguna manera.  Sino precisamente por lo que mucha gente tiene en su mente, equivocadamente, de lo que fue la Inquisición.

Cómo dijo alguna vez el Premio Nóbel en Física Steven Weinberg: “La religión es un insulto para la dignidad humana. Con o sin ella, habría gente buena haciendo cosas buenas, y gente malvada haciendo cosas malas, pero para que la gente buena haga cosas malas (o las justifique) hace falta religión.” (paréntesis mío).

¿Qué fue la Inquisición realmente, según Aguilar Valdés?  ¿Es otra conspiración del “secularismo” para desacreditar a la Iglesia?

Uno de los más escalofriantes documentos jamás creados por la humanidad es el Malleus Maleficarum, el manual de tortura oficial de la Santa Inquisición.  Fue creado y escrito por los monjes dominicos Henry Kramer y James Sprenger a solicitud del papa Inocencio VIII en su bula papal del 5 de diciembre de 1484 Summis desiderantes affectibus.  Fue usado durante aproximadamente trescientos años cómo la guía oficial para la detección y la persecución de brujas y hechiceros.  Especifica las reglas de lo que constituye evidencia de brujería y los procedimientos canónicos con los cuales los supuestos hechiceros y brujas debían de ser torturados y ejecutados.  Miles de personas, en su mayoría mujeres, fueron sistemáticamente y legalmente asesinadas como resultado de los procedimientos incluídos en él, por ninguna otra razón más que lunares u otras marcas de nacimiento extrañas, una vida solitaria, enfermedades mentales, el cultivo de hierbas medicinales, o simplemente porque fueron falsamente acusados (frecuentemente, a cambio de dinero).  El Malleus sirve como una espeluznante advertencia de lo que es capaz de hacer el ser humano cuando mantiene creencias sin ninguna evidencia que las respalde, más que el aval de quienes dicen tener todas las respuestas.  Carl Sagan hace un comprensible recuento de los hechos en su libro El Mundo y sus Demonios (The Demon Haunted World) que vale la pena leer.

¿Es el Malleus Maleficarum simplemente algo que “mucha gente tiene en su mente, equivocadamente, de lo que fue la Inquisición.”?

¿De qué manera puede la “situación de la época” justificar a una entidad que a decir de ellos mismos goza del privilegio de actuar en nombre del creador del universo y por lo tanto alardea de ser autoridad moral para toda la humanidad?

¿Fue entonces la intención del creador del Universo causar tanto dolor y tanta miseria?

Las posibles respuestas a estas preguntas no son muchas.  O el creador del Universo es un monstruo perverso que efectivamente decretó que se cometieran tan abominables actos contra personas inocentes, o guardó silencio mientras se cometían, o la Iglesia Católica no lo representa, o simplemente no existe.  La respuesta correcta es obvia, y ya es hora de que la humanidad tenga el valor de admitirla.  Mientras sigamos creyendo que la fe personal de unos debe de ser respetada por sobre la dignidad de la humanidad, la razón y la ciencia; mientras sigamos inventando excusas para justificar las atrocidades que se cometen gracias a ella, no vamos a salir adelante.

Es cierto que la fe tiene el poder de unir a las personas, de brindar consuelo en momentos difíciles o de influenciar positivamente el comportamiento de algunos, pero también tiene el poder de causar todo lo contrario.  Tomando en cuenta lo peligroso que puede ser el dejarse llevar por la fe, es decir, la creencia en cosas cuando no existe evidencia que las respalde o incluso cuando existe evidencia que las contradice, ¿cree que vale la pena mantenerla sin cuestionarla?

Yo no.  Lo que está en juego, el futuro de la humanidad, es simplemente demasiado.

Oscar G. Pineda

Oscar es un mamífero bípedo, de la especie Homo sapiens. Disfruta observando extrañas y repetitivas manchas en pedazos de papel, y oyendo a personas de acento raro hablar de peces con patas saliendo del mar; usando palabras raras como ‘qualia’ o números con muchos, muchos ceros. Tuvo la loca idea de dedicar su vida a hacer lo que le gusta, así que ahora está estudiando filosofía en la universidad y ciencia en su tiempo libre. Así se siente a gusto, cuestionando todo; hasta lo que “no se debe cuestionar”. Ah, y odia escribir sobre él mismo en tercera persona.

4 Comments

  • Reply May 18, 2011

    Frik

    Que gran artículo. Voy a seguir leyendo los demás conforme me de tiempo acá en el trabajo, todo lo que escribis en Velmax deberías ponerlo acá también, no vale la pena tratar de compartir conocimientos con gente que no lo aprecia o con la que no se puede discutir.

    Yo siempre cuestioné estas prácticas aún de niño, me parecían crueles, aunque el estudiar en un colegio católico con una especie de “padres” y sus métodos de represión muchas veces se me hizo lógico.

    Lo que realmente más lamento de esta incursión de los españoles y la iglesia es el conocimiento que se perdió de la cultura Maya. Una cultura tan fascinante no merecía que sus escritos cayeran en manos de fanáticos europeos estúpidos.

  • Reply May 18, 2011

    Admin

    Gracias Frik (¿F.R.E.A.K.?), la verdad es que sí es un poco frustrante y cada día voy perdiendo más el interés en ese foro. La única razón por la que posteaba allí, ya no existe…

  • Reply May 18, 2011

    Frik

    Si, el mismo…hahaha. Hasta me bannearon por sacarle la madre a un moderador por ser retrógrada por haber cerrado el otro tema. Supongo que se enojó…XD

    Es lamentable, ni modo es algo con lo que tenemos que convivir en esta sociedad guatemalteca que no quiere aceptar nuevas (y lógicas) ideas y pruebas de la no existencia de un dios. En lo personal me gustó bastante todo lo que leí en ese thread.

    Por cierto te iba a preguntar donde conseguir el documental de Carl Sagan de Cosmos completo y subtitulado, es que se lo quiero enseñar a mi hermano de 12 años que tiene fascinación con el universo.

    • Reply May 18, 2011

      Admin

      Jajajajaja, OK. Qué gusto verte por acá 😉

      Fijate que mi set de DVDs de Cosmos yo lo compré en De Museo de Pradera Concepción, y cuando he ido a otras tiendas he visto que también lo tienen. Sería que llamaras por teléfono para ver en qué tienda lo tienen y vas directamente a esa a comprarlo. Trae el audio en inglés y español, y los subtítulos en español.

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