Hipocresía cristiana (otra vez)

La semana pasada, un grupo de iglesias evangélicas y católicas solicitó al gobierno hondureño que se le niegue la entrada al país a una persona. Aseguran que es un mal ejemplo para la juventud, que promueve la inmoralidad y que atenta contra el núcleo familiar.

¿Quién es semejante monstruo?

 

 

 

 

 

Esperelo…

 

 

 

 

 

 

Sí, es Ricky Martin.

¿Su crimen?

Ser homosexual.

No importa que Ricky Martin sea Embajador de UNICEF, que tenga una fundación dedicada a rescatar a niños explotados, que done su dinero a diversas organizaciones benéficas o que colabore a la reconstrucción de países como Haití. Ricky Martin es un homosexual sucio y depravado, y un pésimo ejemplo para la juventud. En resumen, a estos hipócritas no les interesan las cualidades que hacen a una persona ser alguien ejemplar y de beneficio a la humanidad, les interesa lo que esa persona hace cuando está desnuda en la privacidad de su hogar, y con quién lo hace.

Creo que eventualmente, Honduras recibirá la visita de una persona que ha ido a África – en donde 1.3 millones de personas mueren anualmente a causa del SIDA –  a hablar en contra del uso de los preservativos; y que reubicó, encubrió y protegió a cientos de sacerdotes pederastas. Esta persona tiene las manos manchadas de cantidades industriales de sangre.

¿Pedirán las iglesias con el mismo fervor al gobierno hondureño que no deje entrar a Joseph Ratzinger si este se decide a visitar al vecino país?

¿Se opondrán a que ingrese algún predicador evangélico, de esos que saquean los bolsillos de sus ingenuos fieles?

Por supuesto que no, lo suyo no es la es la integridad humana, es la hipocresía, la prepotencia y la frivolidad.

Oscar G. Pineda

Oscar es un mamífero bípedo, de la especie Homo sapiens. Disfruta observando extrañas y repetitivas manchas en pedazos de papel, y oyendo a personas de acento raro hablar de peces con patas saliendo del mar; usando palabras raras como ‘qualia’ o números con muchos, muchos ceros. Tuvo la loca idea de dedicar su vida a hacer lo que le gusta, así que ahora está estudiando filosofía en la universidad y ciencia en su tiempo libre. Así se siente a gusto, cuestionando todo; hasta lo que “no se debe cuestionar”. Ah, y odia escribir sobre él mismo en tercera persona.

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