Derechos Humanos 1, Superstición religiosa 0

En lo que puede ser calificado como un llamado claro, directo y sobre todo muy valiente por estar al filo de un año electoral, la administración Obama se ha pronunciado en favor de los derechos mundiales de los gays, lesbianas, bisexuales y transexuales (LGBT, por sus siglas en inglés). El día martes 6 de diciembre, el presidente Barack Obama emitió un memorándum histórico que define las nuevas políticas federales y las estrategias mundiales que seguirá su gobierno para la defensa de los derechos LGBT. El día siguiente, en un discurso en Ginebra por la celebración del Día Mundial de los Derechos Humanos, la secretaria de estado Hillary Clinton confirmó lo expresado por Obama el día anterior:

Hoy quiero hablar sobre el trabajo que nos falta por hacer para proteger a un grupo de personas cuyos Derechos Humanos aun les son negados en demasiadas partes del mundo al día de hoy. De muchas maneras son una minoría invisible. Son arrestados, golpeados, aterrorizados, incluso ejecutados. Muchos son tratados con desprecio y violencia por sus conciudadanos mientras las autoridades con el deber de protegerlos se hacen de la vista gorda, o con mucha frecuencia, incluso participan en el abuso. Se les niegan las oportunidades de trabajo y de aprendizaje, son expulsados de sus hogares y de sus países, y son obligados a reprimir o negar sus identidades para protegerse del abuso. Estoy hablando de personas gays, lesbianas, bisexuales y transexuales. Seres humanos que nacen libres y dotados con igualdad y dignidad, con el derecho de exigir el que es uno de los últimos retos a los Derechos Humanos de nuestro tiempo. Hablo sobre este tema con el conocimiento de que la trayectoria de mi propio país en los Derechos Humanos para estas personas ha distado mucho de ser perfecta. Hasta el año 2003 aun era considerado un crimen en muchas partes de nuestro país.

Como era de esperarse, los fundamentalistas religiosos no tardaron en expresar su descontento con la protección de los derechos y de la dignidad de este grupo de seres humanos. El pastor y televangelista Pat Robertson, hablando en nombre de muchos cristianos estadounidenses, expresó su rechazo a lo expresado por Obama y Clinton. “Dios nos castigará por defender los derechos de los homosexuales”, dijo en su programa de televisión.

Previendo este rechazo, Clinton dejó muy claro en su discurso que los Derechos Humanos están muy por encima de cualquier superstición religiosa:

Esto no es muy diferente de la justificación ofrecida para las prácticas violentas en contra de las mujeres, como los “crímenes de honor”, la quema de viudas o la mutilación genital femenina. Algunas personas todavía defienden esas prácticas […] Pero la violencia en contra de las mujeres es un crímen. Igualmente con la esclavitud, lo que alguna vez fue justificado como aprobado por Dios, ahora es correctamente vilipendiado como una inescrupulosa violación de los derechos humanos. En cada uno de estos casos, hemos llegado a aprender que ninguna práctica o tradición está por encima de los derechos humanos que nos pertenecen a todos.

A estas alturas debería de ser obvio para todos los que no estamos cegados por ningún dogma – no creyentes o creyentes liberales – que la religión no está interesada en defender la dignidad, la integridad y los derechos fundamentales del ser humano. ¿Queremos regirnos por lo que dice un libro escrito en la edad de bronce por personas más ignorantes que nosotros, o adoptar 23 siglos de progreso moral?  Por su enorme poder político, esta decisión del gobierno de Estados Unidos de presionar a los gobiernos de otros países para que comiencen a defender los derechos de sus ciudadanos LGBT es una muy importante. Por fin, en mucho tiempo, puedo decir que están utilizando su poder para algo bueno para la humanidad. En Guatemala, en donde nuestros políticos sufren de una pronunciada homofobia y donde una porción considerable de la población piensa de la misma manera que Robertson, esta puede ser la única solución.

Oscar G. Pineda

Oscar es un mamífero bípedo, de la especie Homo sapiens. Disfruta observando extrañas y repetitivas manchas en pedazos de papel, y oyendo a personas de acento raro hablar de peces con patas saliendo del mar; usando palabras raras como ‘qualia’ o números con muchos, muchos ceros. Tuvo la loca idea de dedicar su vida a hacer lo que le gusta, así que ahora está estudiando filosofía en la universidad y ciencia en su tiempo libre. Así se siente a gusto, cuestionando todo; hasta lo que “no se debe cuestionar”. Ah, y odia escribir sobre él mismo en tercera persona.

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