La religión y la juventud guatemalteca

El año pasado se llevó a cabo la primera Encuesta Nacional de Juventud en Guatemala (ENJU 2011). Según palabras del Dr. Bienvenido Argueta —coordinador de la ENJU 2011— una de las razones para realizar dicha encuesta es que:

hasta la fecha no se contaba con  una encuesta nacional de la juventud. En ese sentido, se carecía de información para construir políticas, programas y proyectos a favor de este grupo de población de manera más acertada.

Uno de los aspectos que se contabilizaron en la ENJU 2011 fue el de las creencias religiosas de los jóvenes guatemaltecos entre las edades de 15 y 29 años. Las cifras, no son nada esperanzadoras. Si tomamos las palabras de Argueta como un indicador de lo que se propone hacer con los resultados de esta encuesta, lo que nos espera es más fundamentalismo religioso, y con apoyo estatal. Según la encuesta, el 89.7% expresa una creencia en una religión, contrastando con el 8.5% que dice no profesar ninguna religión y tan sólo el 1% que se identifica como “no creyente”.

Lo que encuentro aquí, es que hay una perfecta armonía con lo que se observa alrededor del mundo —que ni la salud social ni la paz son religiosas. Se han hecho estudios formales en diferentes países en los que ha surgido una correlación entre la fe religiosa de sus habitantes y los niveles de violencia, salud social y desarrollo humano. Contrario a lo que mucha gente esperaría, la correlación entre religiosidad y violencia es positiva —a mayor religiosidad, mayor violencia. La correlación con la salud social y el desarrollo humano es negativa— a mayor religiosidad, menor salud social y menor desarrollo humano. Muchas personas creen fervientemente que la solución a nuestros problemas está en que todos abracemos la fe en Jesús. Los números demuestran que eso es falso. Patricia de Arzú basó su campaña electoral en esa creencia mesiánica y para fortuna de todos, no le funcionó.

Los mejores ejemplos de países que han alcanzado un grado altísimo de desarrollo humano y de salud social son probablemente los países nórdicos. Noruega, Suecia, Dinamarca y Finlandia se caracterizan por ser países en los que una buena porción de su población afirma que la religión no juega un papel importante en sus vidas. Sin embargo están entre los más pacíficos y prósperos del mundo. Esto es conocido desde ya hace varios años, y el sociólogo Phil Zuckerman fue a Suecia y Dinamarca para vivir un año en la región y estudiar sus sociedades de primera mano. Sus resultados los publicó en un libro llamado Society Without God: What The Least Religious Nations Can Tell Us About Contentment (Sociedad sin Dios: Lo que las naciones menos religiosas nos pueden decir sobre la satisfacción) (NYU Press: 2010). En uno de los pasajes del libro menciona que su primer sorpresa agradable se la llevó cuando llegó a Dinamarca y se dio cuenta de que en Aarhus no había policías. Según cuenta Zuckerman, pasaron 31 días antes de que viera a algún policía en el pueblo. Sin embargo, no había asaltos a mano armada en cada esquina, múltiples asesinatos violentos a diario o mujeres violadas todas las noches. Recomiendo mucho su lectura, es un excelente libro para romper paradigmas.

Cuando en Guatemala dejemos de estar recetando religión para curar todos nuestros males y de juzgar el carácter moral de cada persona por sus creencias religiosas, unidos a atacar a los problemas de raíz, talvez podamos comenzar a salir del hoyo. No veo que se pueda de otra forma.

Hay otras dos gráficas que me dejaron boquiabierto. A los jóvenes se les presentó un listado de creencias para que identificaran cuáles son las que consideran como correctas, o cuáles encajan en su visión del mundo. Estos son los resultados:

Nótese cómo de todas las creencias de la lista, la única que no requiere de ningún tipo de fe —un mecanismo poco confiable para llegar a verdades sobre el Cosmos— es la posibilidad de la vida extraterrestre. Es decir, que la única de todas las creencias de la lista que es remotamente plausible es la de la existencia de la vida extraterrestre. Somos una sociedad sumamente supersticiosa. No es de sorprenderse que nos creamos todo lo que nos ofrecen los políticos si no somos capaces de ejercer el pensamiento crítico suficiente como para saber que la astrología es un engaño, que la proposición de la existencia de una sustancia inmaterial llamada alma es totalmente carente de sentido (¿Cómo interactúa la no-materia con la materia?), o que la oración intercesora no funciona? Esto último lo demostró un riguroso estudio financiado por la fundación Templeton (religiosa) y la Universidad de Harvard.

Y aquí viene otra gráfica que me dejó estupefacto, porque pone en evidencia la mediocridad del sistema educativo guatemalteco, tanto público, privado y universitario.

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Si comparamos la columna “Ningún nivel” con las otras columnas —a excepción de la de doctorado— podemos ver que no existe ninguna diferencia significativa entre las personas que nunca alcanzaron un título (posiblemente ni siquiera asistieron a un colegio o a una escuela) y las personas con diferentes títulos, ¡incluso los que obtuvieron un título universitario! En algunos casos, las personas sin ningún nivel educativo, ¡puntean mejor que los universitarios! Esto es una verdadera desgracia nacional.

En conclusión, somos una sociedad sumamente religiosa y supersticiosa (muchas veces es lo mismo) cuyo sistema educativo falla miserablemente en proveer a sus usuarios con las herramientas necesarias para pensar correctamente sobre la realidad. La religiosidad —como lo muestran estudios alrededor del mundo— no garantiza ni un ápice de paz, de salud social o de desarrollo humano. Al contrario, que el 99% de los guatemaltecos crean en Dios no sirve para ninguna de esas cosas.

Todos estos hechos ya son muy malos por sí mismos, pero el panorama realmente se vuelve completamente negro cuando tomamos en cuenta que esta no es una encuesta general, sino una encuesta a la juventud guatemalteca. Al parecer, la religión es verdaderamente su opio.

¿Qué futuro tenemos?

Oscar G. Pineda

Oscar es un mamífero bípedo, de la especie Homo sapiens. Disfruta observando extrañas y repetitivas manchas en pedazos de papel, y oyendo a personas de acento raro hablar de peces con patas saliendo del mar; usando palabras raras como ‘qualia’ o números con muchos, muchos ceros. Tuvo la loca idea de dedicar su vida a hacer lo que le gusta, así que ahora está estudiando filosofía en la universidad y ciencia en su tiempo libre. Así se siente a gusto, cuestionando todo; hasta lo que “no se debe cuestionar”. Ah, y odia escribir sobre él mismo en tercera persona.

7 Comments

  • Reply February 25, 2012

    veronica sajbin

    Muy buen análisis, ayuda a la comprensión de tantas cosas. Gracias.

  • Reply February 27, 2012

    Walda Salazar

    Ya había visto algo de esto en la siguiente columna de Plaza Pública: http://www.plazapublica.com.gt/content/la-religion-el-opio-de-los-jovenes

    A mi la verdad, estas estadísticas me parecen terribles. ¿Qué se puede esperar del futuro de Guatemala, cuando la gran mayoría de jóvenes de hoy son dogmáticos y adoctrinados, con todo y el sinfin de prejuicios que eso conlleva?

    Como bien dice el dicho “no hay peor ciego que el que no quiere ver”. Yo solo espero que las nuevas generaciones no se pongan la benda en los ojos ni se hagan de oídos sordos ante los descubrimientos de la ciencia sobre el funcionamiento de la naturaleza. Solo espero que algún día nazca de los que ya están ciegos, el prestar atención y quitarse esa benda del dogma, que los ciega ante la realidad…

  • Reply February 27, 2012

    Admin

    Muchas gracias por tu lectura, tu comentario y tu recomendación.

    A mí me aterran estas estadísticas también. Es una seña de que muchas cosas no están funcionando en Guatemala, comenzando por la educación. Siempre pensé que poco a poco caminabamos hacia un país menos fanático, dogmático e irracional. Toparme con estas estadísticas fue un duro encuentro con la realidad.

    No podemos quedarnos sentados con los brazos cruzados.

  • Reply February 27, 2012

    raul de la horra

    Me gustó el artículo: ponderado, sereno, con datos.

    La religión y las prácticas religiosas son un tema super-importante en nuestras sociedades (bueno, en todo el mundo), pero en Guatemala adquiere una relevancia especial, pues tengo entendido que es uno de los países (o el país) del mundo donde la progresión de iglesias evangélicas en los últimos 30 años ha sido la más acelerada. Al mismo tiempo, según un estudio elaborado por católicos norteamericanos, recuerdo haber leído hace tres o cuatro años que los guatemaltecos somos los que más rezamos en el mundo.

    Mi teoría es que contra más comprometidos estamos con el prójimo y más conscientes seamos de que el destino individual está atado al colectivo, menos necesitaremos de religiones y, paradójicamente, más cerca estaremos del ideal cristiano. En cambio, contra más religiosos seamos, más esa formalidad ritualística y obsesión predicativa será tan sólo una caparazón para encubrir o compensar nuestra incapacidad a establecer vínculos de confianza y de respeto hacia nuestros semejantes, demostrando así nuestro radical alejamiento del espíritu cristiano. O sea: contra más ateos seamos, paradójicamente, más cerca de Dios. Y contra más practicantes, más lejos de su espíritu.

  • Reply March 4, 2012

    AteosGuatemala

    Gran articulo! se que somos pocos los no creyentes, y por eso los invito a unirnos, tenemos una cuenta de twitter @ateosguatemala, email ateosguatemala@gmail.com y en facebook, buscanos como ateosguatemala en grupos. Somos pocos pero hay muchsisima calidad en los contenidos.

    Saludos!

  • Reply September 7, 2015

    Eduardo Jerez

    Algo esta mal con la gráfica N.8, pone un alto nivel de creencia en Dios en la población universitaria, la verdad la universidad mas llena es la Universidad de San Carlos y hay un gran número de ateos estudiantes, y yo pienso que la población infantil debe ser por lo menos un 99.9% ya que ellos estan influenciados por sus padres religiosos a esa edad

  • Reply September 7, 2015

    Eduardo Jerez

    una encuesta de ahora (2015) revela que el 11% de la población es ateo o no creyente, aunque parezca absurdo, Guatemala es una de las naciones menos religiosas de latinoamerica, solo nos superan países como Uruguay, Costa Rica, Chile y Cuba.

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