¿Humilde o arrogante?

TheCreation

El otro día, mientras nos tomábamos una cerveza, una amiga muy querida me hizo la siguiente pregunta: ‘Si dios no existe, ¿entonces quién creó el universo?’

‘Nadie’, le respondí, ‘la lógica científica no funciona de esa manera. No tiene la necesidad de adjudicar la creación del universo a un ente creador omnipotente y antropocéntrico para darle sentido a la realidad. Además, la ciencia aún no ha encontrado la respuesta a muchas interrogantes, y tampoco tiene algún problema con eso. La ciencia -a diferencia de la religión- es humilde en este sentido’. Mi amiga, muy insatisfecha con mi respuesta, contestó enfáticamente: ‘La ciencia no es humilde. Es lo más arrogante que hay’.

Y es así como encontré la inspiración para escribir mi primera columna en Plaza Pública, que va con especial dedicatoria a aquellas personas que tienen la falsa idea de que la ciencia es arrogante.

Quisiera comenzar aclarando que el razonamiento científico parte de la observación de un fenómeno, ante el cual se plantea una pregunta, a la que intenta encontrar respuesta mediante el falsamiento de una hipótesis plausible. Dicho de otra forma, una hipótesis es una explicación tentativa que debe ser susceptible de ser corroborada o refutada a partir de la experiencia (observacional o experimental).

Para ilustrar lo anterior, usemos el clásico ejemplo popularizado por Karl Popper, que dice que por muchos millones de cuervos negros que se observen, no es posible afirmar que ‘todos los cuervos son negros’. Sin embargo, basta con encontrar un solo cuervo que no sea negro para poder afirmar que ‘no todos los cuervos son negros’.

Esto quiere decir que, aunque existan ‘toneladas’ de evidencia a favor de una teoría, esto no es suficiente para aceptarla como verdad absoluta. De la misma manera, la ciencia no niega la existencia de un dios, si no más bien ofrece ‘toneladas’ de evidencia que refutan la hipótesis de su existencia, sea cual sea el dios. Entonces, los avances en el conocimiento científico se dan como resultado del constante falsamiento de hipótesis relacionadas, tratando de encontrar lo que no es, para acercarnos cada vez más a lo que es.

Por eso es que yo digo que la ciencia es humilde, porque no pretende imponer verdades absolutas, y menos aún sin evidencia. La ciencia más bien dice algo como ‘la evidencia disponible sugiere que la explicación de tal fenómeno es esta’, y así es como deja una invitación tácita y abierta para que quien desee intentar ‘falsar’ lo contrario, así lo haga. En cambio, la mayoría de religiones dicen algo como ‘nuestro dios es el único dios verdadero, hacedor de todo lo que existe y esto lo sabemos por fe’. Dicho esto, valdría la pena entonces preguntarse ¿cuál de las anteriores es realmente la postura arrogante?

También quiero agregar que, a diferencia de lo que algunos piensan, las personas que hacen ciencia no son gente arrogante y aburrida que se la pasa encerrada en un laboratorio. Los científicos más bien son como niños curiosos y preguntones que no se quedan tranquilos hasta obtener respuestas. Además, no les gusta que alguien más se las diga; lo que les gusta es ir, y buscarlas por sus propios medios. Una vez que las han encontrado, éstas siempre conducen a los científicos a formularse más preguntas, y a caer en la cuenta de que no lo saben todo. Es así como se adentran en un ciclo de preguntas y respuestas que encuentra su motivación en la medida que va aumentando su conocimiento.

El físico John Wheele ilustró perfectamente lo anterior en la siguiente frase: ‘vivimos en una isla rodeada por un mar de ignorancia. A medida que crece la isla de nuestro conocimiento, así también lo hace la orilla de nuestra ignorancia’. No saber algunas cosas no es incómodo para los científicos, si no todo lo contrario, ya que son precisamente sus dudas su principal fuente de inspiración para seguir haciendo ciencia, que es lo que les apasiona.

El razonamiento religioso entonces es contrario al razonamiento científico, porque no parte de cuestionamientos ni se basa en evidencias, y más bien parte de la seguridad positiva de que la única verdad absoluta e irrefutable es la que postula una religión dada.

A grandes rasgos, las religiones suelen basarse en un cuento dogmático que postula que hay un dios (o varios) creador de todo lo que existe (que para colmo casi siempre es una figura masculina, sexista y homofóbica) al que hay que rendirle culto y devoción, o de lo contrario nos hará pasar una especie de eternidad en sufrimiento después de una muerte terrenal. La religión no da lugar a dudas, y se basa en hacer creer a las personas que pueden venderle la salvación y la vida eterna.  Por el contrario, a la ciencia no le importa si se duda de ella, y no condena a nadie por hacerlo (en sentido figurativo claro, porque la ciencia no es un ente con conciencia antropocéntrica, como lo es cualquier dios). Es más, la ciencia misma se basa en las dudas que surgen a partir de nuestra necesidad natural de encontrar respuestas que le den un sentido razonable a todo lo que nos rodea.

Sin embargo, si algún día la ciencia llegara a encontrar evidencia contundente que apoye la hipótesis de la existencia de un dios (o diosa, o dioses), yo con mucho gusto tendré que admitir que estaba equivocada. Aunque para ser honesta, tengo tanta seguridad en que eso va a pasar, como la tengo en que algún día se me aparezca el Chupacabras. Al final del día, cada quien decide en qué creer, y yo en lo personal, he decidido creer en la evidencia.

Trato de llevar una vida libre de dogmas, y duermo tranquila por las noches sabiendo que ningún ente sobrenatural va a castigarme por mi inherente condición de humana; estoy consciente de que esta única vida limitada es lo más precioso que tengo, y deseo enriquecerla viviéndola al máximo mientras tenga conciencia de ella. Además, vivo constantemente maravillada y enamorada de la naturaleza tal y como es. Y para terminar, quisiera aprovechar esta ocasión para invitarle a usted, estimado lector, a llevar una vida libre, a llevar una vida sin dios.

Walda Salazar

Soy una ex-andinista, enamorada de la naturaleza más allá de lo que puedo expresar con palabras. De todos los fenómenos naturales, la Vida ha sido siempre de mi particular interés, y por eso estudié Biología en la universidad. Creo que la única manera objetiva de entender la realidad es a través de la experiencia y el uso de la razón. Estoy en desacuerdo con los dogmas, el adoctrinamiento y la fe ciega; y para mí es un gusto poder compartir con ustedes, estimados lectores, mi forma particular de pensar acerca de la naturaleza de las cosas.

1 Comment

  • Reply September 21, 2015

    Marvin Rios

    Muy buena postura y excelente analicis del tema

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