Eppur si muove

Lamentablemente, lo que comenzó como un verdadero ejemplo de libertad de expresión en un medio periodístico guatemalteco, llegó hoy a su fin. Desde hace unos 8 meses, Walda Salazar y yo teníamos un blog en Plaza Pública—un excelente periódico digital con financiamiento de la URL—dedicado a hacer divulgación científica, hablar de filosofía y criticar abiertamente a la religión; tanto desde lo moral como lo epistemológico. Sin embargo, hoy publiqué una columna crítica sobre cómo una de las principales razones por las que las religiones dogmáticas sobreviven durante milenios es la restricción a la libertad de expresión y a la libre circulación de información. En una de esas ironías de la vida, me terminaron censurando y cerraron permanentemente nuestro blog, comprobando así el punto de mi columna, la cual reproduzco de forma fiel a la original a continuación. La justificación del director de Plaza Pública la pueden leer aquí.
 
Update: Martín Rodríguez publicó una explicación más larga en su columna de Plaza Pública, a la cual yo respondí en este mismo blog.

 

Allá por el siglo XIV, en Florencia comenzaba a gestarse uno de los movimientos intelectuales y culturales más importantes de la historia. Marcaba el fin de la Edad Media, y con ello, el dominio de la Iglesia Católica en Europa. Se le llamaría ‘El Renacimiento.’

Durante unos mil años, entre los siglos V y XV,  Europa estuvo ampliamente dominada por el pensamiento cristiano-católico. Casi toda la producción artística e intelectual estuvo orientada hacia la teología. Cuestionar la ortodoxia religiosa era casi impensable y los pocos que se atrevían a hacer públicas sus dudas, críticas, ideas o denuncias frecuentemente eran perseguidos o violentamente ejecutados.

Tal fue la suerte de personajes como Gaileo Galilei, quien se salvó de morir torturado por ser amigo del papa Urbano VIII y retractarse de sus teorías sobre el sistema solar. Quién sabe si de verdad sucedió pero cuentan que Galileo, luego de retractarse públicamente, murmuró entre dientes Eppur si muove (Y sin embargo, se mueve. En referencia a que la Tierra gira alrededor del Sol y no al revés).

No todos fueron tan afortunados. Giordano Bruno, un filósofo, astrónomo, matemático y fraile dominico fue condenado a morir quemado en la hoguera por el papa Clemente VII por el gravísimo crimen de tener opiniones contrarias a las de la Iglesia en cuestiones de ciencias y teología dogmática.

El clima comenzó a cambiar, sin embargo, cuando desde Italia se comenzó a esparcir un renovado interés en los argumentos, ideas y preocupaciones de los antiguos griegos y romanos. Esto vino a darle un muy necesitado aire fresco a las discusiones intelectuales y a las expresiones artísticas, que comenzaron a revolucionarse y a salirse de los rígidos y miopes límites establecidos por la teología cristiana.

Esto no se limitó al intelecto y a las artes, sino que también se extendió a la religión. A principios del siglo XVI, un fuerte movimiento que percibía a la Iglesia Católica como una institución corrupta comenzaba a tomar fuerza. Una de las principales críticas fue a la venta de indulgencias; documentos que absolvían a los pecadores de pasar tiempo en el purgatorio a cambio de dinero.

En 1517, Martín Lutero publicó sus 95 tesis criticando a la jerarquía católica y cuestionando el poder y la eficacia de las indulgencias. Cuenta la leyenda que el 31 de diciembre de ese año, Lutero clavó el documento en las puertas de la Iglesia del Palacio de Wittenberg, iniciando así un largo debate teológico que culminó con la Reforma Protestante y el fin del monopolio religioso católico, aunque no del todo de su influencia en la sociedad. La ejecución de Giordano Bruno, por ejemplo, sucedió en el año 1600. Y no fue la última.

Gran parte del éxito del Renacimiento y de la Reforma se debió a la invención de la imprenta. Sin ese importante medio de impresión y distribución de textos, las nuevas y radicales ideas que surgieron en la época jamás hubieran tenido el alcance que tuvieron y no hubieran sido tan difíciles de ignorar.

Lo que me trae al día de hoy. Las condiciones en el siglo XXI son muy diferentes a las que precedieron al Renacimiento y a la Reforma, pero a la vez son muy similares.

Es cierto que desde hace mucho tiempo la Iglesia ya no quema en la hoguera a sus opositores o a los que opinan diferente, pero sí lleva a cabo sus propias y nuevas “cruzadas” en contra de la ciencia “materialista” y del derecho de cada ser humano de amar a quien le plazca o de usar anticonceptivos para controlar su vida reproductiva. Cruzada que no he visto, en cambio, en contra de los sacerdotes que utilizaron y siguen utilizando su posición privilegiada para destrozar las vidas de miles y miles de niños inocentes.

Poco a poco, el número de personas hartas de este despliegue de doble moral, anacronismos e irrelevancia social y “espiritual” ha ido creciendo. El encontronazo que tuvo la Iglesia con Lutero, Calvino y la corrupta venta de indulgencias, ahora lo tiene con un mundo cada vez más secular y cada vez más avanzado con respecto a las anacrónicas preocupaciones de sus líderes.

Lo curioso del caso es que no puede decirse que la Iglesia Católica ha cambiado y que ese cambio ha hartado y asqueado a muchos de los que otrora fueron sus fieles seguidores. No es como que en el Vaticano hayan sido abiertos y tolerantes y ahora han dejado de serlo. Tampoco podemos decir que la “naturaleza humana” ha cambiado; nuestras inquietudes y preocupaciones existenciales siguen estando allí.  Lo que ha cambiado, en cambio, es el libre acceso a la información a escalas inimaginables en el siglo XVI: ahora tenemos el internet.

Quien haya tenido una discusión de religión con algún católico, habrá escuchado antes el argumento sobre la antigüedad de la Iglesia como supuesta prueba de que estamos ante algo especial. Aunque es falaz, realmente es de asombrarse que una institución que carga con tan oscuro pasado haya logrado sobrevivir tanto tiempo. Sin embargo, pocas veces se profundiza en las razones detrás de tal hazaña.

Aparte de las complejas razones y condiciones sociales, políticas y económicas, una religión dogmática―como la católica, y el cristianismo en general―necesita de un sistema muy cerrado y controlado que no permita la libre circulación de información para poder sobrevivir.  Una especie de sistema inmune que consiste de un conjunto de enseñanzas diseñadas para proteger las creencias y blindarlas a evidencias contradictorias.

Es desde aquí que pueden comprenderse los versículos bíblicos que ingeniosamente hablan mal de la duda, la curiosidad y el librepensamiento, las listas de libros prohibidos del Vaticano, las hogueras de la Santa Inquisición y la satanización del agnosticismo y el ateísmo.

No olvidemos que en la mitología judeocristiana, Yawheh pone a Adán y Eva―los primeros humanos―en un lugar que se asemeja más a una sociedad distópica sacada de 1984 de George Orwell que a un paraíso. La peor ofensa que pueden cometer, a los ojos omniscientes de Yahweh, es el satisfacer su natural curiosidad; probar del fruto del “árbol prohibido”, del árbol del conocimiento.

No debe de sorprender, entonces, que muchos de los que creen en estas cosas se vayan a extremos irracionales y hagan piruetas mentales para defender sus dogmas y sus figuras religiosas. Pero, aunque tales trucos funcionaron maravillosamente para las religiones dogmáticas durante la infancia de nuestra especie, no han pasado muy bien la prueba de la era de la información libre, abierta, gratuita y digital.

Cualquiera con una computadora y una conexión a internet puede navegar por la red y encontrarse con cosas como Why I’m not a Christian (Por qué no soy cristiano) de Bertrand Russell. También puede conocer a otras personas de diferentes religiones o sin religión alguna en las redes sociales y observar que no son las personas vacías, miserables e inmorales que sus líderes o sus padres les dijeron que eran.

Durante milenios, las religiones han afirmado que poseen un tipo de monopolio sobre la capacidad de inspirar asombro y de inspirar a la gente a vivir vidas con significado. Sin embargo, ahora cualquiera puede ver charlas sobre cienciasfilosofía o reflexiones seculares sobre la vida y su significado en YouTube o en sitios como TEDNOVA o BigThink. Fantásticas series educativas como Cosmos de Carl Sagan, La aventura del pensamiento de Fernando Savater o Wonders of Life de Brian Cox están a tan sólo una búsqueda de Google de distancia.

A través de múltiples recursos en el internet se nos revela un Universo mucho más complejo, hermoso e inspirador que el que nos describen en los textos sagrados o los domingos en las iglesias. No es motivo de sorpresa que los movimientos religiosos más fundamentalistas vean a la ciencia, a la filosofía secular y al pensamiento crítico como sus enemigos acérrimos.

Otro aspecto importante que el internet está poniendo a disposición de todos es el del lado absurdo y oscuro de las religiones. Desde los embarazosos despliegues de ignorancia e intolerancia de organizaciones como la Westboro Baptist Church y su obsesión con hostigar a los homosexuales, pasando por el show circense de Cash Luna, los incontables casos de pederastia dentro de la Iglesia Católica o las barbaries del Islam. También pueden encontrarse colecciones de frases “cuestionables” hechas por personajes supuestamente respetables.

También existen páginas que documentan las contradicciones y sinsentidos de las “sagradas escrituras.” The Skeptic’s Annotated Bible, por ejemplo, proporciona anotaciones para la Biblia. Versiones similares para el Corán y el Libro de Mormón también están disponibles. Otros sitios como Evil Bible se concentran en los aspectos más sórdidos—y ampliamente ignorados—de la Biblia, como su misoginia, genocidio y apoyo a la esclavitud.

En fin, hay una cantidad enorme de información disponible para las nuevas generaciones y sus efectos ya comienzan a observarse. Los niveles de asistencia a las iglesias nunca habían estado tan bajos, y cada vez son menos las personas que practican una religión o que tienen algún tipo de creencia teísta. El ser humano nunca había sido tan libre de escoger y de ejercer su libertad de pensamiento. El internet ya no permite que la información sea escondida o censurada tan fácilmente.

Eppur si muove.

Oscar G. Pineda

Oscar es un mamífero bípedo, de la especie Homo sapiens. Disfruta observando extrañas y repetitivas manchas en pedazos de papel, y oyendo a personas de acento raro hablar de peces con patas saliendo del mar; usando palabras raras como ‘qualia’ o números con muchos, muchos ceros. Tuvo la loca idea de dedicar su vida a hacer lo que le gusta, así que ahora está estudiando filosofía en la universidad y ciencia en su tiempo libre. Así se siente a gusto, cuestionando todo; hasta lo que “no se debe cuestionar”. Ah, y odia escribir sobre él mismo en tercera persona.

43 Comments

  • Reply February 15, 2013

    Ángela Fonseca

    Mi solidaridad para contigo. Los que han censurado esto son tontos, ya que le han dado más relevancia. Más gente lo está leyendo. Saludos desde Barcelona. Aquí la gente también lo leerá.

  • Reply February 15, 2013

    raul de la horra

    Mensaje que subí en Facebook:
    “Lamento esa decisión, Martín. Yo no le veo ninguna falta de respeto ni de “fiscalización de la URL, los jesuitas o el Vaticano” al artículo de Oscar. No dice nada que no se haya dicho y leído en cualquier medio periodístico respetable refiriéndose a la Iglesia Católica y a otras religiones. En todo caso, me parecía sano que hubiera un órgano donde confluyen diferentes formas de ejercicio de la inteligencia y de la reflexión. Censurar dicho artículo es un error y le quita credibilidad a Plaza Pública. Además, anuncia que aparentemente se puede escribir de casi todo, menos -y sobre todo- de la Iglesia y de las cuestiones históricas, filosóficas, sociológicas y morales que tienen que ver con ella y con otras religiones. Pues qué mal y qué triste. Ese es un franco retroceso, y creo que esa decisión los pone en perfecto diapasón, efectivamente, con la ideología conservadora y de doble moral que domina en el país. Ojalá puedan aún reflexionar y retractarse, de lo contrario ya no será posible hablar de un órgano de prensa libre, sino abiertamente parcial e infeudado.”

  • Reply February 15, 2013

    MMHH

    Leo, leo y leo la columna, y no veo donde esta la falta o el motivo que merezca una censura. Que lastima que haya gente idiota y corrupta que abuse de su poder para eliminar opiniones que chocan con sus dogmas.

  • Reply February 15, 2013

    Douglas Chacón

    Estimado; precisamente porque “hay una cantidad enorme de información disponible para las nuevas generaciones y sus efectos ya comienzan a observarse ” no debería de preocuparse.
    Agarre sus chivas y siga publicando como sé que lo hará, no pasa nada.
    Aproveche los próximos cuarenta años de su vida a pensar y escribir como crea mejor y siga adelante, no pasa nada.
    La Iglesia, nos guste o no, tiene todo el tiempo del mundo. Ni usted ni yo lo tenemos, entonces, no pasa nada.
    Que un proyecto como Plaza Pública no nos guste del todo no lo descalifica esencialmente, ni llega a su fin. Llego a fin su columna, no sus ideas o esfuerzos. Pero nada más. Está pagando el precio de su libertad. Pero qué le impide escribir más?
    No se afecte, siga adelante.
    Douglas.

  • Reply February 15, 2013

    Martin Rodriguez Wachikaj

    Como director, asumo la decisión -mía, no del resto de Plaza Pública ni de la URL ni los jesuitas-. El blog traspasó una frontera explícita, hecha pública en foros y en conversaciones con los autores, pues no es del ámbito periodístico de Plaza Pública la cobertura o la crítica o la fiscalización de la URL, los jesuitas o el Vaticano. Y a pesar de expresarlo a los autores del blog, traspasaron la frontera. La decision fue mia. Lo lamento. Fin de la historia.

    • Reply February 16, 2013

      Martin_IronY

      Fin de la historia? Wow. ESO suena a autoritario.
      Fin de la historia… como en “no hablen mas, callense y punto”.

      Ja! mi abuelita solia decir: “para ver si renguea hay que dejarlo caminar” y en 2 anios de caminata se le pudo conocer el tranco a PzP y su director.

    • Reply February 16, 2013

      Admin

      Comprendo tu hartazgo con esta situación y todo lo que se desencadenó, sobre todo con algunos comentarios incivilizados en las redes sociales que no apruebo ni comparto. Pero, ¿fin de la historia? No, Martín, yo también tengo algo qué decir. 😉

    • Reply February 16, 2013

      Alvaro Fernandez

      Si se es tan secular y crítico de la religión católica, veo una contradicción en principios de las autoras en utilizar un medio que se sabe que tiene enlaces directos con la religión católica.
      ¿Cuál es el límite de la tolerancia? Tolerar a quienes no son tolerantes. – Karl Popper

    • Reply February 17, 2013

      Domingo

      A Martín Rodríguez Pellecer:

      es necesario que PzP les de por lo menos un último espacio a Oscar y Walda, para que se expliquen y discutan con los lectores, sobre sus motivaciones para escoger la linea dura contra la religión, y particularmente contra la iglesia católica.

    • Reply February 18, 2013

      Oscar

      Debo de hacer la aclaración de que pude constatar que el comentario anterior no es del verdadero Martín Rodríguez. Dejo la explicación: Martín me comunicó que él no fue quien comentó aquí en el blog con la tajante frase de “Fin de la historia.” Fui al panel de control del blog y constaté que de hecho, no fue él sino alguien utilizando una dirección de correo falsa intentando hacerla pasar por alguna dirección de Martín. De hecho, hay dos comentarios (el otro es del usuario MMHH) que salen de la misma dirección de IP, que dejan en claro que salieron desde la misma computadora y no fue precisamente la de Martín. La dirección de IP ya fue puesta a disposición de las personas pertinentes para que se hagan las averiguaciones del caso y dar con el responsable de tan cobarde acto.

  • Reply February 15, 2013

    Carlos Perez

    Martin podemos desvincular la decisión que toma un Director a la del medio que dirige? Si el director representa legal y públicamente al medio.

    Que pasó con los ideales y declaración de principios publicado en este editorial y que usted publicó:

    El periodismo y la censura empresarial

    La campaña Guatemorfosis de Pepsi no sólo provocó ingresos por publicidad para vallas y medios, una serie de columnas y posts de apropiaciones y críticas de ciudadanos, sino también, según todos los indicios, un nuevo capítulo de censura o de autocensura en un medio de comunicación. El Grupo Intergeneracional (GI) se disponía a realizar un programa de análisis crítico sobre el mensaje de la campaña en Radio Nuevo Mundo, pero fue vetado por la emisora. Por censura o una especie de autocensura.

    Plaza Pública

    Jueves, 8 Marzo, 2012 – 00:55

    Más que el contenido de la campaña o más que si el veto fue por decisión editorial de la Radio, como afirman la radio, la embotelladora y la agencia publicitaria, o por presiones de Pepsi, como el grupo de análisis y discusión GI afirma que se les comunicó desde la Nuevo Mundo, consideramos que el asunto refleja uno de los problemas más profundos de la libertad de expresión en una democracia y la consideración del derecho a la información como un bien público para la sociedad de Guatemala y Centroamérica: la censura empresarial y la autocensura de los medios.

    Plaza Pública surgió hace un año, entre otros motivos, porque un grupo de periodistas estábamos frustrados con los límites a la libertad de expresión y de prensa que existen en los medios tradicionales a la hora de abordar no ya de una manera fiscalizadora o crítica, sino apenas analítica, el papel del sector privado en nuestro país.

    Los periodistas y los medios en Guatemala nos legaron en 25 años una democracia en la que le perdieron el miedo a fiscalizar a los políticos y a los militares, pero nos heredaron también una gran deuda en cuanto a describirnos al resto de poderes en la sociedad, empezando por los más poderosos, los empresarios. Y es que, contrario a las restricciones imaginarias construidas por el discurso conservador, la cosa pública, el interés público, eso que debe ser discutido y abordado por una sociedad, no se limita a las acciones y a los actores del Estado.

    En la democracia guatemalteca y su libertad de expresión –abortada en el siglo XX y amordazada desde el Estado al amparo de la elite conservadora– es comprensible que la alerta permanente para evitar censuras dirija sus reflectores a los políticos y al Estado. No está de más.

    Pero desde esta tribuna, y con este caso prototípico de GI, Nuevo Mundo y Pepsi, queremos apuntar otros reflectores hacia la censura que ejerce fuera de micrófonos parte del sector privado sobre el periodismo en Guatemala y que no tiene que ver con la línea editorial de los medios, línea que en muchos casos, da buen y legítimo cobijo a los intereses patronales.

    Es algo cotidiano que ante un cuestionamiento de parte de un reportero, un empresario llame al dueño del medio para vetar artículos que considera que pueden afectar a las aspiraciones de su empresas o de sus amigos, casi siempre con éxito. O incluso llegar al extremo de que telefónicas tengan el poder de vetar cartas de los lectores que sean críticas con sus servicios.

    No siempre se admite, pese a ello, que un artículo fue objeto de censura. Se tiende a disfrazar de invitación al reportero a que se mejore, a que viaje a la finca investigada o a la fábrica o a unas oficinas centrales en las que invariablemente es imposible ver nada relevante, o sintomático, aparte de una realidad embellecida. Por lo general, esa invitación tampoco cuaja nunca, y sólo funciona como un elemento que posterga la publicación, y al postergarla puede hacerla obsoleta o volverla una lucha individual. Y ahí, si no es que antes se ha caído ya en la autocensura, a menudo los periodistas claudican.

    La información y la opinión pública constituyen los fluidos vitales de este régimen que el sector privado dice disfrutar, adorar y defender con tanto ahínco. Es imposible una democracia profunda, de ciudadanos con iguales derechos y obligaciones, si buena parte de los hilos de la política y los medios los mueven los intereses empresariales sin entender que para esta sociedad es sano que también ellos –como todos quienes tienen gran influencia en el ámbito público- deben ser fiscalizados, criticados y analizados. Es tan relevante eso como el fortalecimiento del Ministerio de Trabajo o la firma y el cumplimiento de una ley laboral más justa con los empleados. El sector privado es un actor político con diferentes grados de homogeneidad y a veces intereses coyunturales en conflicto, pero similares objetivos estratégicos. Pretender que esto no es así, o aceptarlo como algo natural por parte de los medios, no le hace ningún favor a la democracia ni abona en su reivindicada independencia.

    Esto no es algo exclusivo de Guatemala; los poderosos siempre intentarán presionar a los medios para que sean amables con ellos en cualquier democracia. Parafraseando a Juanita León, directora de La Silla Vacía, una de las herramientas del poder es tener la potestad de decidir qué se dice y qué se escribe sobre el poder, sobre ellos mismos. Que si son todos ellos, sin excepción ni mérito, los exitosos, los bienhechores, los salvadores de la patria. Esto último es una caricaturización para reforzar nuestro punto, pues estamos conscientes de la gran cantidad de empresarios que aportan su grano para desarrollar de una manera más sostenible y justa este país.

    Los empresarios más poderosos, o los anunciantes en medios, deben observar que no sólo promocionan una marca sino que financian un bien público como es la libertad de prensa y la de expresión. Y una sociedad con medios independientes se beneficia de tal tarea; fortalece a los ciudadanos con más información para exigir sus derechos y ser soberanos, y esto aporta a una sociedad más estable y más armónica, que beneficia directamente a los empresarios y a los inversionistas. Si son democráticos y en realidad quieren empoderar a los ciudadanos, estos empresarios censores deben dejar atrás esa mentalidad del siglo XX.

    Este tema de la censura (o la autocensura) no es una responsabilidad exclusiva de los empresarios, es una responsabilidad compartida con los periodistas y los medios. Y con la amodorrada Cámara Guatemalteca de Periodismo, y con las distintas asociaciones, y con el propio Estado, y con el Procurador de los Derechos Humanos -más preocupado siempre y en estos días por su reelección que por defender los valores fundamentales de su cargo.

    Y con la Sociedad Interamericana de Prensa (SIP), cuyo guatemalteco presidente denuncia con celeridad y gallardía todas las tropelías que se cometen en el resto del continente, y bien podría aumentar su radio de vigilancia a las censuras del sector privado en el país.

    Todos deberían estar investigando, aunque fuera de oficio. La vida, la credibilidad y el futuro les va en ello.

    Los medios tenemos la responsabilidad de pelear la batalla para que los anunciantes lo recuerden. Si los empresarios entienden el pago de anuncios como una limosna, hay que hacerles ver que lo que están pagando es un servicio. Debemos dejar de temer que por una crítica rompan un contrato o dejen de anunciarse o incluso muevan a todo su sector al boicot. Sabemos que no es un miedo vano o infundado. Ya ha sucedido: alguna iniciativa periodística desapareció por ese motivo.

    Muchos pensarán que es fácil decirlo desde un medio como Plaza Pública, financiado por la Universidad Rafael Landívar, OSF, Hivos y FES, pero nadie dijo que en una democracia sea una tarea fácil para los periodistas perder el miedo a los poderosos –sean políticos, militares, empresarios o líderes sociales. Aunque si no es para que el resto de la sociedad tenga información para enfrentarse a sus miedos, ¿para qué hacemos periodismo?

  • Reply February 15, 2013

    Domingo

    La vida parcialmente examinada, es efectivamente éso: parcial (no objetiva); porque, a pesar de tratar algunos temas variados, en el fondo es siempre en oposición sustemática contra la religión.

    Y aquí viene lo grave: no contra las religiones en general; sino, específicamente contra la religión católica.

    Serían creíbles si alguna vez hubiesen hecho artículos completos (no solo menciones) contra la evangélica, la musulmana y, (Dios guarde) contra la judía.

  • Reply February 15, 2013

    Jane Roland

    Precisamente:

    “Plaza Pública es un periódico confiado a la Universidad Rafael Landívar, que la respalda institucionalmente y la financia. No obstante, la línea editorial no necesariamente representará la visión de la Universidad sobre todos los temas del acontecer nacional e internacional; así como tampoco representarán las opiniones de nuestros colaboradores la visión de Plaza Pública. Ofreceremos a la ciudadanía una sección de opinión de primer nivel, con columnistas de la talla de Edelberto Torres Rivas, Iduvina Hernández, David Martínez-Amador, Carmen Aída Ibarra, Felipe Bosch, Marta Casaús, Ricardo Barrientos, Camila Alarcón o Ivan Briscoe.”

    http://martinrodriguezpellecer.com/2011/02/22/174-hoy-nace-plaza-publica-www-plazapublica-com-gt/

    • Reply February 15, 2013

      sergio

      felipe bosch opinión de primer nivel??? por favor una cosa es tener pisto y otra es ser miembro de gente pensante como Torres-Rivas o Casaús, no ofenda sra. porque creeré que ud está al nivel del cubano de la torre que compara a martí con el musso ayaú que pena.

  • Reply February 15, 2013

    sergio

    Que pena que el oscurantismo siga, pero esa misma censura me trajo acá espero que atraiga a más ….no le veo nada malo a la religión pero tampoco le veo nada bueno…… y a ver que dice HIVOS (financistas terroristas de Paises Bajos) de esta aberración, tan normal y común en Guatebala???? perdí la fe en la nueva generación de periodistas lamentablemente pero también espero que algo nuevo y bueno surja de todo esto.
    saludos wachalal aunque no me simpatiza que censure.-

  • Reply February 15, 2013

    Antonio Aguilar Asturias

    Aunque el artìculo dice verdades històricas que todos conocemos y expresa una opiniòn respetable, tambièn es cierto que un periodista debe respetar la lìnea editorial del medio para el cual presta sus servicios. No creo que hayan sido tan ingenuos como para pensar que un artìculo asì no iba a ser censurado. Uno sabe desde el principio còmo piensan los de la URL, cuàl es su filosofìa y su orientaciòn religiosa. Si aceptaron ese pensamiento filosòfico debieron respetar ese marco.

    De todas formas, como dijo alguien arriba, queda mucho por escribir. Hay tiempo y otros medios donde puede seguirse expresando. No hay problema. Al final, la persistencia es la que cuenta. Èxitos en los nuevos planes y a luchar por la vida, la libertad y la expresiòn de conciencia.

  • Reply February 15, 2013

    Eli Orozco

    Discrepo un poco con lo planteado. Si, es cierto que el nivel de agnosticismo a nivel mundial ha mostrado un ligero ascenso en las últimas décadas, dudo mucho que esa tendencia se aplique en Guatemala.
    Quizá sea por el corto tiempo que tengo de residir en Guatemala –menos de cinco meses- pero me ha sido claro y muy evidente que son escasos los niveles de Agnosticismo, Secularismo, Post-Theism (¿Posteismo?), etc. que se pueden notar, al menos en lo cotidiano. ¿Hay cifras para Guatemala? Me respondo: Lo dudo.
    Por otro lado; no tiene merito alguno la censura de la que sufrieron por parte de PZP. Agradezco muchísimo a Plaza Pública por haberle dado espacio a la única* fuente de pensamiento secular de fácil acceso, que hasta el momento he encontrado en Guatemala, pero la excusa que ofrecen es mediocre y verdaderamente indigna.
    Creo apto citar a Hitchen y el párrafo con el que cierra su Penúltimo libro: However, only the most naive utopian can believe that this new humane civilization will develop, like some dream of “progress,” in a straight line. We have first to transcend our prehistory, and escape the gnarled hands which reach out to drag us back to the catacombs and the reeking altars and the guilty pleasures of subjection and abjection. “Know yourself,” said the Greeks, gently suggesting the consolations of philosophy. To clear the mind for this project, it has become necessary to KNOW THE ENEMY, and to prepare to fight it.

  • Reply February 15, 2013

    Lucía Mendizábal

    Me parece que efectivamente el artículo no contiene específicamente la fiscalización de la URL o del Vaticano. Encuentro que esta lleno de errore de omisión, (no se di fueron hechos a propósito o por desconocimiento del autor) como por ejemplo que el *Index librorum prohibitorum* o idice de libros prohibidos fue retirado desde 1966 por el Papa Pablo VI, que muchos de los avances científicos de las últimas décadas fueron hechos o promovidos precisamente por el Vaticano; que el Papa Benedicto reconció el preservativo como un métdo válido de anticoncepción en las parejas y como un métod válido para evitar la propagación de Sida, y que hace no más de una semana un Carednal anunció que deben respetarse los derechos de los Homosexuales (hombres y mujeres)…. Hay muchos ejemplos más que podría dar de lo mucho que ha avanzado la Iglesia Católica.
    Definitivamente no es una organización perfecta, pero qué organización de este tamaño lo es?.
    Pero no deseo que mi opinión prevalezca, soy demasiado grande para querer que TODOS opinen igual que yo. Al fin y al cabo, para el que no cree, nunca habrán evidencias suficientes, así como para el que cree no hay necesidad de una sola prueba.
    Ahora bien, a nadie le cae bien que hablen mal de uno en su propia casa. Yo por ejemplo, la única vez que tuve en mi casa a una persona que hablaba mal de mi lo invite a abandonarla y personalmente lo fui a dejar a un centro comercial, así que comprendo al editor de Plaza Pública si decidió cerrar el blog y creo que estaba en su derecho ¿Qué no?

    • Reply February 18, 2013

      Admin

      Buenos días, Lucía. Gracias por leer y comentar.

      Los errores de omisión, como usted les llama, no son tales. Si usted nota, el pasaje que menciona el índice de libros prohibidos del Vaticano viene acompañado de un link a la entrada de Wikipedia en dónde puede constatarse justamente lo que usted dice. Y bueno, el hecho de que Pablo VI lo haya retirado, no elimina de ninguna manera el hecho de que existió por unos 500 años con la intención de cumplir precisamente con el propósito que yo expongo en mi columna: coartar la libertad de acceso a la información y de pensamiento. Es como si usted me diga que como el papa Juan Pablo II pidió perdón por lo que le hizo a Galileo, esas acciones deban de ignorarse o lo que es peor, creer que tal admisión compensa por los daños ocasionados.

      No dudo que la Iglesia Católica haya avanzado, pero quien no vea que claramente es una institución que se resiste al cambio está siendo muy ingenuo. Los cambios que hace se dan, por lo general, en contradicción o por lo menos con grandes tensiones con sus dogmas. Y son cambios que toman décadas y hasta siglos. ¿Por qué? Porque el dogma no admite razón. Esa es la verdad y punto. Cállese y no siga preguntando porque lo echo. Imagínese lo diferente que sería la cosa si se comportaran como, digamos, los budistas.

      Con respecto a lo que sucedió en Plaza Pública, le sugiero leer mi respuesta en este link: http://www.guatemalasecular.org/2013/02/16/respuesta-al-editorial-de-plaza-publica/

      No sin antes leer el editorial de Martín: http://www.plazapublica.com.gt/content/transparencia-en-decision-editorial

      Saludos.
      Oscar

  • Reply February 16, 2013

    Hector Andrade

    Que lo siento Oscar y desde ahora te seguire por la pagina de Facebook,. Busco tus columnas todos los viernes y creo que Plaza Publica pierde mucho al no tenerte. Crees que es posible conseguir apoyo directo de la URL y los jesuitas para que te sigan publicando, ya que no son ellos los que tienen problemas con lo que escribris? Je, je…

  • Reply February 16, 2013

    Vivian

    Lástima que su aventura haya terminado de esta manera, su artículo no es otra cosa que una revisión a la historia, la cual no puede taparse con un dedo.

    Estarán muy contentos los dinosaurios que aborrecen la disgresión y por tanto la libertad.

  • Reply February 16, 2013

    Ricardo Eggenberger

    Pues, bienvenido al mundo donde, por decir la verdad a la iglesia y en especial a la Jerarquia sos tomado como un hijo abortivo

  • Reply February 17, 2013

    tino

    Ni el ciudadano ni la sociedad civil puede hoy estar de acuerdo con la censura propia de regímenes totalitarios y despóticos. MI solidaridad con todos aquellos que luchan por la libertad de expresión,

  • Reply February 17, 2013

    Betsa Mendez

    Eppur si muove, creo que con esa frase, comentar algo esta de más.

  • Reply February 17, 2013

    Alejandra Hernández

    Disculpen pero en este caso, yo como católica no me da pena ni mucho menos verguenza que se sepan las cosas como son. Cual es la preocupación y de qué límite de la expresión hablan para cerrar esta información?

  • Reply February 17, 2013

    Domingo

    Sería bueno que algunos bloguistas de PzP, escriban a favor de “La vida parcialmente examinada” y que presenten argumentos sólidos en favor de ese blog;

    Y a Martín Rodríguez Pellecer:

    lo más importante . . . es necesario que PzP les de por lo menos un último espacio a Oscar y Walda, para que se expliquen y discutan con los lectores, sobre sus motivaciones para escoger la linea dura contra la religión, y particularmente contra la iglesia católica.

  • Reply February 17, 2013

    Luis Aleman

    NADA NUEVO BAJO EL SOL. Mucha importancia se le esta dando a esto. Este es un caso mas de un “comunicador(a)” que usa de plataforma un medio (de comunicación) para crear una base de seguidores/adeptos y al, según el/ella, ya contar con el suficiente “caudal” de admiradores, causa alguna “polemiquita” (quizás el termino no exista pero se entiende) y aprovecha el mismo medio para hacer una “salida triunfal” del tipo “conozcan en realidad quien es este medio que atenta contra nuestros derechos y yo soy el bueno y el medio es el malo y la censura y la (prostituida) libertad de expresión y bla bla bla”, intentando crear un gran espectáculo mediático (en la actualidad: redes sociales, blogs, etc.) en el proceso, que le servirá de impulso para el siguiente paso en “su carrera”.

    El mas reciente caso conocido es el de la seudo periodista/novelista (pero por sus reportajes mas parecidos a tramas de telenovela), Silvia Gereda, cuando hizo lo suyo al “renunciar con dignidad” de elPeriodico, y de paso darle publicidad gratis al nuevo medio que la acogería (Canal Antigua).

    Casos como estos van y vienen. En realidad no pasa nada, nadie se va a morir ni nada va a desaparecer, es cierto que muchos de los “indignados” dejarán de consumir a Plaza Pública y seguirán hasta-donde-nadie-ha-llegado-antes a Oscar, pero en proporciones similares (e irónicamente, por el mismo espectáculo mediático que se pueda generar) llegarán nuevos lectores a Plaza Publica que quizá nunca habían escuchado de ese medio.

    EN SERIO: a los que defienden desproporcionadamente a Oscar Pineda, no le pongan tanta pasión, pues lo mas probable es que él se este muriendo de risa de ver como el plan que ya tenia armado esta materializándose (tal vez hasta tenia ya comentarios previamente redactados a su favor, de sus seguidores mas asiduos e íntimos y quien sabe que mas movimientos preparados)…¿O no Oscar?…¿O es pura casualidad que la que (¡oh sorpresa!) sería tu ultima columna se llamaría “Eppur si muove” (traducción: “y sin embargo se mueve”, evocando lo comentado por Galileo Galilei)?…¿Oscar “Galilei”?…¿Polémica y auto victimización mediáticas para provocar emociones y reacciones fuertes en tus seguidores y consolidar así tu “liderazgo intelectual”?…¿Un guión infalible y ya bien probado?

    PS. No dejen de investigar y leer sobre el caso de Silvia Gereda/elPeriodico y otros similares…cualquier parecido con el presente…es pura coincidencia: http://jorgepalmieri.com/2011/11/03/el-caso-de-sylvia-gereda-y-elperiodico/ http://www.elperiodico.com.gt/es/20111103/opinion/203063/

    • Reply February 17, 2013

      Admin

      Buenos días, Luis. Gracias por su comentario y por ejercer su derecho a opinar lo que quiera. Sin embargo, déjeme decirle que está usted equivocado. El nombre de mi columna del viernes no fue un “claro reto” ni un plan bien orquestado como usted supone. Es una alusión al hecho de que en estas épocas de información libre y abierta, el mundo entero puede decirle a la Iglesia y a cuanta autoridad que no pueden darle atol con el dedo. A menos que uno lo desee, por supuesto.

      Tampoco me muero de risa al ver lo que sucede, sino todo lo contrario. Lamento mucho que Plaza Pública esté metido en todo este embrollo, ya que aunque usted no lo crea, sigo creyendo que es el mejor medio escrito de Guatemala y de la región. Aunque creo que no debería de ser necesario considerando el contenido y la forma de mi respuesta.

      Y ya que lo menciona, considero que es una excelentísima idea que los lectores investiguen y lean sobre el caso de Sylvia Gereda, para que puedan juzgar con sus propios cerebros si la conspiración que usted propone aquí tiene algo de verdad o no. Podrían comenzar, supongo, leyendo la nota que Sylvia Gereda escribió acerca del medio en el que laboraba (http://sylviagereda.com/?p=160) y luego la respuesta que yo he dado al medio en el que escribía sin compensación económica alguna (http://www.guatemalasecular.org/2013/02/16/respuesta-al-editorial-de-plaza-publica/).

      Saludos,
      Oscar

  • Reply February 17, 2013

    Juan P. Ochaeta

    Primero que todo, deseo expresar que lamento que desde ahora ya no podremos contar con “La Vida Parcialmente Examinada” en Plaza Pública, ya que a mi muy humilde juicio, las columnas escritas por Oscar Pineda eran de las más interesantes, inteligentemente escritas y retadoras. Sé que seguirán escribiendo en FB, pero espero que también lo hagan en otro tipo de blog, ya que no soy aficionado a este tipo de redes sociales, y por lo tanto no tengo cuenta.

    Como ya he manifestado en las columnas de Oscar, dentro de PzP, soy un católico practicante que pertenece a la iglesia por convicción y no por tradición, asimismo, considero que para que uno pueda profundizar en la fe (cualquiera que ésta sea) y en verdad sentirse libre dentro de la misma, debe estar abierto a leer, comentar, escuchar y debatir posiciones tan extremadamente contrarias como las que Oscar y Walda sostienen. El encerrarse dentro de la censura y lo que otros nos dictan, como prohibido, sólo nos convierte en siervos irracionales. Si Dios, que todo lo creó, nos regaló un cerebro altamente inteligente y el raciocinio, debemos ejercerlo para que podamos seguirlo por CONVICCIÓN, y no por miedo o tradición. Leamos, claro que sí, las encíclicas papales, La Biblia, y cualquier documento formativo que emane de nuestra iglesia y sus pastores, pero no nos quedemos allí. Confrontemos nuestros conocimientos, experiencias y testimonios con los que opinan contrario a nuestra fe, para que luego de un debate honesto y respetuoso, podamos salir fortalecidos en lo que creemos, o en algunos casos en lo que dejamos de creer.

    Por otro lado, considero que es hasta cierto punto injusto, criticar y despotricar contra Martín Rodríguez y los directores de PzP, por la (dura) decisión que tomó (o tomaron), ya que en el pleno ejercicio de su libertad, tanto Oscar como Walda aceptaron en su momento pertenecer a este medio digital, con los derechos y RESPONSABILIDADES, que directamente atañían. Y si dentro de esas responsabilidades estaba claro el no poder publicar columnas como la presente (que por cierto no encuentro tan ofensiva como creí que sería, al enterarme de la censura), debido a los compromisos con los patrocinadores, pues esto se debe respetar ya que eran las “reglas del juego” que ambos aceptaron y conocían.

    Sería un caso muy distinto, si se les hubiese dicho al momento de inaugurar el blog que podían escribir sobre cualquier tema fuese de la iglesia o del Vaticano y luego los censuraran sin aviso previo.

    Saludos y adelante, tanto a Oscar y Walda, como a PzP y Martín Rodríguez.

    • Reply February 17, 2013

      Admin

      Muchas gracias por leer y tomarse la molestia de venirse hasta acá a comentar, Juan Pablo. Si bien ya no seguiremos publicando en Plaza Pública, lo seguiremos haciendo en este blog. Antes de tomarnos un descanso de todo esto, seguramente.

      Le agradezco sus finas palabras y me parece que usted es un ejemplo de lo que yo he dicho siempre: si todos los creyentes fueran así, otro gallo nos cantaría y espacios como este ni siquiera fueran necesarios. Sin embargo, como usted y yo sabemos, lo que abunda es el fanatismo, y aquí estamos.

      Yo también creo que el odio injustificado que se ha lanzado sobre Martín es lo peor de todo. Imbéciles hay en todos lados y lamentablemente gritan muy fuerte. Esto lo digo a puro título personal y no puedo hacer más que especular, pero creo que su decisión no fue tan “libre.” Detrás de todo hay gente muy obtusa y poderosa, y Martín hace lo que cree que es correcto para salvar el excelente medio que ha logrado levantar a fuerza de sudor, sangre y lágrimas. Creo que Plaza Pública vale la pena, tanto por su trabajo como por la gente que lo realiza, pero creo que ha llegado el momento de re-pensar cómo ha de financiarse.

      Con respecto a las reglas, he dado mi versión de los hechos en este texto: http://www.guatemalasecular.org/2013/02/16/respuesta-al-editorial-de-plaza-publica/ para que la gente lea ambas partes y decida por sí misma.

      Saludos y espero seguir interactuando con usted por estos lados.
      Oscar

  • Reply February 18, 2013

    arturo ponce

    Esto solo confirma nuevamente que el fanatismo anula la razòn; y no es de extrañarse en nuestro medio guatemalteco acciones de este tipo en contra de pensamientos mas liberales y democràticos como los expuestos en el memorial y principalmente de la URL que atiende la tendencia religiosa.-
    Debe abrirse otro espacio en algùn otro medio; la humanidad entera necesita conocer y saber mas en estos temas de forma abierta porque solo asì se llegarà a conocer la verdad para pretender ser libres y mas sensibles ante la crìsis humana actual.-

  • Reply February 18, 2013

    Luis Joaquín

    Hay un argumento que me parece muy simple y que puede ayudar a poner en contexto las discusiones que ha sucitado esta columna. Comentábamos hace poco con un amigo que las cosas que son, seguirán siendo, no importa cuánto las cuestionemos o cuánto las investiguemos. Y este simple proceso, aparentemente inofensivo, es lo que le pone los pelos de punta a cualquier persona o institución que busca mantener dogmas que ellos mismos no están seguros que sean ciertos. Después de todo, si fuera el caso de que son ciertos, entonces al cuestionarlos y analizarlos no encontraríamos más verdad que la argumentada en dichos dogmas (y por ende, pasarían de ser dogmas a formar parte del conocimiento). Pero la reacción de censura a la columna referida demuestra claramente que quienes la censuran (y no me refiero a Martín Rodríguez, quien solamente es el actor material y no intelectual de la censura) no creen que sus dogmas son capaces de aguantar un proceso de auscultación riguroso de la verdad.

    Ya decían nuestros vecinos salvadoreños que “donde lloran, ahí está el muerto”. Sabiduría simple, pero profunda, la del dicho popular. Siempre que hay una reacción como la observada contra esta columna es porque se tocó un nervio importante. Ojalá logremos entender que esa ha sido la historia de la humanidad y que la tendencia es hacia más libertad de pensamiento y no lo contrario. Quienes se opongan, caerán por su propio peso, sin necesidad que nadie los hunda. Saludos.

  • Reply February 18, 2013

    Claudia Ponce

    Este fue un artículo definitivamente controversial, sobre todo para quienes desean tapar el sol con un dedo. Lamento mucho que Plaza Pública se vea con las manos atadas porque deben ser congruentes con lo que la URL les dicta. Sin embargo, esto nos da indicios de que es sólo un medio más al servicio de un grupo y que debemos leer y consultar otros blogs y otros medios, en donde el escribir en contra o a favor de alguna institución sea permitido. Esto no quiere decir que Plaza Pública tiene excelentes columnistas y colaboradores. Ojalá lograran desvinculare, algún día, de los lineamientos de la URL y que se pueda escribir en forma libre.

  • Reply February 19, 2013

    gustavo sanchez

    Para que veas, con que clase de gente te juntas y defiendes.Ya se te abriran mejores puertas, recuerda: SIEMPRE IMPARCIAL.

  • Reply February 21, 2013

    renè villatoro

    Hoy me enterè de la molesta situaciòn al pasar por el portal de PzP, vi una carta que los columnistas enviaron al director y adlàteres. Todo muy lamentable y triste. Siempre leìa tus columnas con gozo, pues independientemente que muchas de tus posturas no las compartìa, las escribìas de manera amena y didàctica. El problema que yo veo es que si aceptaste escribir bajo algunos tèrminos, ¿porquè ahora la sorpresa de esta censura?, era inevitable y seguro que esto pasarìa (y lo sabìas y ellos tambièn), lo preocupante de esto es que si no se para el barullo, ese medio importante para algunas voces del paìs, puede ser cerrado y los verdaderos censores, bailaràn de la alegrìa.
    Lamento lo que te pasò a tì y a Walda, ahora es momento de ver las cosas con humildad, alejàndonos del ego, la mente muy frìa y claro seguir adelante.

    • Reply February 22, 2013

      Oscar

      Muchas gracias, René. Yo también recuerdo que nuestros intercambios fueron siempre muy amenos, aunque firmes. De momento, seguiremos aquí antes de tomarnos un descanso de todo esto (aunque no se si aguante mucho tiempo, ya que escribir es una terapia para mi).

      Con respecto a los límites, escribí una respuesta sincera que, lamentablemente, no ha tenido la misma circulación que la explicación de Martín. Puede leerla aquí: http://www.guatemalasecular.org/2013/02/16/respuesta-al-editorial-de-plaza-publica/

      ¡Saludos!
      Oscar

  • Reply February 25, 2013

    Este

    Jaja te cargaron.

  • […] viernes 23 de noviembre (casi) coincidió con la fecha de publicación del Origen de las especies. La última, la que retiraron de su sitio por supuestamente “violar las fronteras,” también […]

  • […] hacerla pasar por alguna dirección de Martín. De hecho, hay dos comentarios (el otro es del usuario MMHH) que salen de la misma dirección de IP, que dejan en claro que salieron desde la misma computadora […]

  • […] de expresión y a la libre circulación de información. Irónicamente, ese artículo titulado Eppur si muove fue censurado por el Director de Plaza Pública, por considerar que transgredía una supuesta […]

  • […] reconocí también a Martín Rodríguez, quien cuando fue director de Plaza Pública, censuró una columna de mi autoría. La columna utilizaba a la censura realizada a lo largo de la historia por la Iglesia para […]

  • Reply January 18, 2015

    David

    Yo que estudié en la landivar, no consideraría a plaza pública como semi autónomo o independiente en lo más minimo. no por nada tienen crucifijos por todos lados en la universidad, no por nada la gente de teología controla los trámites para asignarse cursos que no se pueden evitar (la vida de jesus, jesus en tiempos modernos, jesus aqui jesus alla) no hay nada secular en esa institucion

  • Reply January 22, 2015

    Jose Lopez

    solo a un imbecil se le ocurre moder la mano que le da de comer…para mula no se estudia. ¿acaso no sabe que la url es una universidad jesuita? ¿en clase de porquerias te metes en el cuerpo?

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