Síndrome (bíblico) de Estocolmo

Hoy se conmemora el Día Internacional de la Mujer y la Biblia—por supuesto—tiene hermosas y sabias palabras para la ocasión:

Este testimonio Dios lo ha dado a su debido tiempo, y para proclamarlo me nombró heraldo y apóstol. Digo la verdad y no miento: Dios me hizo maestro de los gentiles para enseñarles la verdadera fe. Quiero, pues, que en todas partes los hombres levanten las manos al cielo con pureza de corazón, sin enojos ni contiendas. En cuanto a las mujeres, quiero que ellas se vistan decorosamente, con modestia y recato, sin peinados ostentosos, ni oro, ni perlas ni vestidos costosos. Que se adornen más bien con buenas obras, como corresponde a mujeres que profesan servir a Dios. La mujer debe aprender con serenidad, con toda sumisión. No permito que la mujer enseñe al hombre y ejerza autoridad sobre él; debe mantenerse ecuánime. Porque primero fue formado Adán, y Eva después. Además, no fue Adán el engañado, sino la mujer; y ella, una vez engañada, incurrió en pecado. Pero la mujer se salvará siendo madre y permaneciendo con sensatez en la fe, el amor y la santidad. —1a de Timoteo 2:6-15

Vale la pena recalcar que esto no está extraído del Antiguo Testamento—el cual muchos cristianos fácilmente excusan como “relativo al contexto” de la época—sino del Nuevo.

Sinceramente no entiendo cómo una mujer puede ser cristiana, tomando en cuenta la forma en la que pasajes como el de arriba se expresan sobre las mujeres.  Es un masoquismo muy triste; una especie de Síndrome de Estocolmo, esa curiosa reacción psicológica de complicidad, de defensa y de fuertes vínculos afectivos que desarrollan algunos secuestrados hacia sus secuestradores.

Por extraña que parezca, esta conducta irracional puede resultar útil a la hora de un secuestro e incluso puede tener sus raíces en nuestra herencia evolutiva. Una persona que coopera con sus secuestradores tiene muchas más posibilidades de salir ilesa del incidente y puede ser un mecanismo de defensa o de auto-engaño ante situaciones incontrolables. Pero aquí es dónde la metáfora comienza a quebrarse, pues en el contexto de la lucha por la equidad de género, el cooperar con las personas o las ideas que la obstruyen no resulta nada útil para lograr el objetivo—únicamente sirve para perpetuar el problema.

Si bien se ha progresado bastante, aun falta mucho por hacer. Las mujeres han jugado un papel muy importante, casi heroico, uniéndose y luchando para que sus derechos sean respetados. Es importante reconocer que si en estos días por fin se está reconociendo la igualdad de género, no es gracias a la Biblia, sino al esfuerzo individual y colectivo de hombres y mujeres, y al secularismo, que no acude a la religión para cimentar la moralidad, sino a la ciencia, a la razón y al bien común. Cosas que, si bien son imperfectas, son bastante mejores bases que libros de hace dos, tres o cinco mil años. La Biblia puede tener uno que otro buen consejo, pero también tiene cosas repudiables. No es el único obstáculo para la causa feminista, por supuesto, pero creo que ya es hora de que se le reconozca por el anacrónico, ignorante y largamente problemático texto que es, y por el fuerte choque que tiene con los problemas y preocupaciones del siglo XXI.

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Update: La esposa del presidente también tiene muy sabias y bíblicas palabras para las mujeres. (Click para ver foto)

Oscar G. Pineda

Oscar es un mamífero bípedo, de la especie Homo sapiens. Disfruta observando extrañas y repetitivas manchas en pedazos de papel, y oyendo a personas de acento raro hablar de peces con patas saliendo del mar; usando palabras raras como ‘qualia’ o números con muchos, muchos ceros. Tuvo la loca idea de dedicar su vida a hacer lo que le gusta, así que ahora está estudiando filosofía en la universidad y ciencia en su tiempo libre. Así se siente a gusto, cuestionando todo; hasta lo que “no se debe cuestionar”. Ah, y odia escribir sobre él mismo en tercera persona.

4 Comments

  • Reply March 8, 2013

    Jaime R. C. Letona

    Yo sí diría que han jugado un papel heróico. Y ciertamente dentro de la estructura de creación del género en Guatemala las mismas mujeres (algunas o muchas, no todas) son tristemente las perpetuadoras de ese mismo esquema.

  • Reply March 9, 2013

    Augusto Pozuelos

    El cristianismo es la única religión que considera a todas las personas iguales en dignidad, independientemente de su color de piel, procedencia social o sexo. El grandísimo influjo que ha tenido en la historia ha hecho que nazca la noción de derechos humanos, que se erradique la esclavitud, y no digamos en el campo de la mujer. Todos los seres humanos son iguales en dignidad, pero somos diferentes hombres y mujeres, cromosómica, gonadal, hormonal, genital, neutro hormonal, psicológicamente; somos complementarios, no iguales ni antagónicos.
    Sean un poco serios y hagan un análisis objetivo de las diferentes religiones en la historia y su visión del papel de la mujer.
    Es fácil repetir lugares comúnes y hacerse eco de leyendas negras, cuando son políticamente correctas y son aplaudidas por un coro de personas sin formación y sólo prejuicios.
    Un poco de seriedad, por favor …!

  • Reply March 10, 2013

    ateo

    La verdad es que nunca he entendido como alguien quiere pertenecer a una organización que se creó para y que lleva miles de años maltratando y humillando a tus iguales. Porque una de las verdades inmutables del cristianismo y en las que sus miles de variantes han coincidido a lo largo del espacio y del tiempo ha sido la enfermiza obsesión por minusvalorar, denigrar y oprimir a las mujeres de todas las formas y variantes posibles. http://diario-de-un-ateo.blogspot.com.es/2012/11/el-oximoron-de-la-igualdad-entre-sexos.html

  • Reply July 24, 2014

    hugo alvarado

    lo que para usted es algo denigrante para la mujer, Dios lo vé como un equilibrio. Y quien mejor que Dios el creador para conocer la naturaleza tanto del hombre y de la mujer. La mujer dentro de sus virtudes están la de ser muy emotiva, sentimental y sensitiva, esto la hace vulnerable no solo a lo bueno sino a lo malo, entonces, allí entra el papel del varón, prudente, analítico y pensante para detener esa vitalidad femenina, lo cual traerá un equilibro emocional y mental para ambos.
    Su problema es que ve al hombre como el machista y la mujer humillada, pero para esto es el cambio que opera la fe en Jesucristo; cada quien en su lugar cumpliendo con su función, que la encontramos en las páginas de la Biblia.
    Que Dios le permita ver más allá de lo que sus ojos han visto hasta ahora. Bendiciones.

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