Castillos de arena (II)

Por otro lado, la Iglesia Cristiana Evangélica, que también ha heredado de su Alma Máter el gusto por los excesos y la opulencia. Estimada como la religión con mayor crecimiento en las últimas décadas, es una mezcla de nociones protestantes que tienen su origen en las corrientes propuestas por los teólogos John Wyclif y Jan Hus, e impulsadas posteriormente en toda Europa por los reformistas Martin Lutero y Juan Calvino, todo ello entre los siglos XIV y XVI.

Con más de dos mil sedes instaladas a lo largo y ancho del país, que van desde espacios modestos de casa hasta palaciegos monumentos, son los sitios de ‘moda espiritual’ en la actualidad. Sus líderes, personajes adiestrados en retórica, transmisores de los dogmas más provechosos y sugestivos de la Biblia, su fetiche más preciado. Autoinvestidos con credenciales jactanciosas como ‘apóstol’, ‘profeta’, ‘pastor’, etc., vividores de la paga ajena, parásitos del sinsentido, de la falta de razón, del pánico a la muerte y de la ficción sobre un lugar mejor fuera de aquí, reservado para aquellos que no tienen preguntas sobre su fe, que creen sin renegar en toda palabra que éstos suelten de su boca.

Acomodan su influencia de manera audaz en el modo de vida de sus seguidores, grupos dóciles y voluntariosos en su mayoría, mentes moldeables, sumidas en crisis emocionales y de autoestima, cargadas de incertidumbre, de la amargura provocada por una desgastante conflictividad familiar, cortos salarios y la impaciencia de excusar su realidad. De entre todas esas angustias y carencias, emergen los templos de veneración, unos más obscenos que otros en cuanto a su tamaño, contrastantes con la precariedad de un pueblo atormentado por los demonios reales de la violencia, la pobreza, el hambre, la corrupción y la insensibilidad, que no son ni de cerca, las prioridades de estas sectas.

El mismo molde utiliza la Iglesia Mormona, cuyos templos de prototipo son verdaderos oasis de riqueza en medio de áreas de creciente austeridad. Es muy común encontrar parejas de jóvenes, quienes luego de haber aprendido las ‘verdades eternas’ del Libro de Mormón, abandonan a sus familias, se entregan a la aventura de expandir su fe como requisito ineludible de su credo, con la misión de reclutar nuevas almas que puedan asimilar que Jesucristo fue un judío que convivió con los primeros pobladores americanos, y que Dios no vive en todas partes, sino en Kolob, una especie de estrella-planeta a miles de años luz del nuestro. Señalados más de una vez por sus millonarios ingresos y el altísimo valor de todas las propiedades que han adquirido, a costa de las contribuciones de su rebaño.

No se necesita más que del sentido común para identificar toda la charlatanería de la que hacen gala estas religiones para mantener sus proyectos a flote. Algunas, con clara estructura empresarial, actuando en beneficio exclusivo de sus socios, sin un interés real por predicar con el ejemplo todo aquello que vociferan y que les representa atractivos botines en nombre de Dios.

Queda claro que no se busca con esto, hacer crítica obstinada de las creencias personales. No se puede negar que existen también algunas congregaciones aisladas que contribuyen en alguna medida con atenuar los padecimientos de muchos seres humanos alrededor de ellos.

Pero si les hemos de conocer por sus frutos, como aconseja el mismo libro que llevan bajo el brazo, aún hay muy poco qué decir.

Walfred Monasterio

Otro de esos locos que cree que la música podría salvar al mundo. De ahí que su preparación y ocupación se orienten al audio y sus ramas. Filósofo de calle, de corte artesanal. Un descomplicado por encima del promedio. Decidido a no terminar sus días como los empezó: desnudo y llorando.

7 Comments

  • Reply January 16, 2014

    Jaime R. C. Letona

    Es un respiro leer esto de cada vez más personas. Cortito pero conciso.

  • Reply January 16, 2014

    Walfred Monasterio

    Muchas gracias por su lectura, Jaime. ¡Saludos!

  • Reply January 16, 2014

    Claudia Huerta

    Un gusto leerte siempre, Walfred.

  • Reply January 17, 2014

    Walter

    Chile-ro me agrado la segunda parte jeje, esperaba ya hace poco este articulo para poder apreciar la critica y escuchar la ideas del autor.

  • Reply January 18, 2014

    Walfred Monasterio

    Muchas gracias por sus comentarios. Es un honor para mí formar parte del grupo de escritores de esta espléndida página.

  • Reply January 22, 2014

    Armando Ortega

    Wal, gracias por estos dos buenos artículos. Muy certeros aunque solamente lo apreciarán los pensadores libres.

  • Reply August 22, 2015

    Luis barrientos

    Porque no hablaste de la iglesia catolica, sos católico?

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