¿Qué es el qualia?

Antes de ser introducidos a la discusión de la descalificación de los qualia, conviene hacer una definición recortada que nos permita guiar el discurso. Los qualia son las cualidades subjetivas de las experiencias individuales y se les considera como una especie de puente entre dichas cualidades de la percepción y el sistema físico del cerebro.
Los qualia pretenden dar la explicación, por ejemplo, a lo azulado de lo azul.

El terreno discursivo de Dennett proviene desde bases físicas como instrumento desde el cual se explican estas cualidades subjetivas. En relación a los colores cabe resaltar el hecho de que el color no existe en sí mismo, lo que los ojos perciben es una determinada longitud de onda proveniente de un objeto determinado del cual se han absorbido todas las demás longitudes de onda, excepto la que excita los bastones y los conos en la retina. El color entendido de esta manera es una especie de etiqueta informativa que le asignamos al objeto en el mundo, que finalmente por ser objeto y no cosa, está ya en mí. Dado esto entonces, ¿qué es lo que nos hace pensar que los colores existen en cualquier otro sentido?

La ciencia ha eliminado los colores del mundo físico y los ha sustituido por radiación electromagnética que es generada y absorbida de forma variable por distintas superficies, ¿los colores entonces están en los ojos y en el cerebro del observador?

Este enigma filosófico proviene de Locke (y antes que él del científico Boyle) quien asignó a los colores, olores, sabores y los sonidos como cualidades secundarias para distinguirlas de las primarias como el tamaño, la forma, el movimiento y la solidez. “Las cualidades secundarias no son cosas en la mente sino poderes de las cosas” nos dice Locke. El poder de las cosas hace que el observador tenga una idea, de por ejemplo el rojo. Pero ¿qué es esa idea de rojo que se presenta en el cerebro si solo se trata de longitudes de onda (entre 618 y 780nm)? ¿Qué son los colores?

Otras líneas de la filosofía intentan recuperar niveles intermedios que de alguna manera le proporcionan resguardo a los colores en un campo en que la física ya se hizo dominante, entiéndase: «sensaciones puras», «sensa», «cualidades fenoménicas», «propiedades intrínsecas de las experiencias conscientes», «el contenido cualitativo de los estados mentales» y claramente, «qualia». Dennett niega que cualesquiera de estas propiedades exista, sin embargo, afirma que parece haber qualia, dado que la ciencia ha demostrado que los colores no están ahí afuera, sino como se dijo antes, están aquí adentro, en nosotros. Parece que debe existir algo más que los juicios que se hacen sobre las cosas coloreadas.

Lo que la ciencia demuestra es que la luz tiene propiedades de reflexión en los objetos que hace que las criaturas entren en diversos estados discriminativos. Dentro de estos estados ¿existen propiedades intrínsecas especiales que hacen que veamos las cosas de alguna manera en particular? Quizá esta sea la razón por la que digamos que aquel objeto sea amarillo canario, o azul cielo o por la misma razón por la que llevamos un trozo de tela de muestra para comparar en el mundo exterior aquella idea que llevamos en el interior.

Existen colores y olores que se disfrutan y otros de los cuales disgustamos. Esto no es un accidente que compartimos con otras criaturas. Hemos heredado detectores de simetrías en nuestros sistemas visuales para alertarnos. Nosotros como nuestros antepasados hemos desarrollado esto por el hecho ecológico de que puede haber otra criatura ahí observándonos. La experiencia del color puede ser explicado evolutivamente como etiquetas alertadoras con un creciente y complejo sistema de alerta construido a partir de millones de asociaciones y en el caso de los humanos por miles de memes.

El meme, como unidad teórica de información que se replica en dimensiones culturales, juega un papel importante en la forma en que la cultura se construye y condiciona a los individuos, modificando también así la experiencia que se pueda tener ante determinados estímulos. Pongamos por ejemplo la experiencia que tuvieron las personas al escuchar a Bach en su tiempo y la que nosotros podamos tener. Es evidente que difieren por nuestro conocimiento de la música posterior y por los memes que introyectados en el individuo hacen que esto no pueda aproximarse.

En este punto es importante anotar según Akins (1989) que la razón de ser de nuestros sistemas sensoriales no es la de detectar propiedades básicas o de la naturaleza de nuestro entorno, sino la de servir a nuestros propósitos de supervivencia. La naturaleza no construye motores epistémicos. ¿Qué significa esto? Ésta interpretación es que las adaptaciones evolutivas de nuestro sistema de percepción (la visión por ejemplo) no está orientado a la obtención de conocimiento como tal, a partir de lo que se percibe del objeto. Lo más que se puede señalar es hacia un propio e idiosincrásico estado de discriminación cromático, pero de ahí no se sigue que un supuesto qualia haya destilado dicha experiencia subjetiva.

La discusión continuará seguramente hasta que las neurociencias y la biología evolutiva expliquen de una manera profunda en qué consiste la experiencia subjetiva, por qué está ahí y en qué se está transformando.


Bibliografía

Daniel Dennett. (1991). La conciencia explicada. Barcelona: Paidós.

Jaime R. C. Letona

Hormiga curiosa que estudió Ingeniería Electrónica, pero al no hacerlo feliz se decidió por la Filosofía. Actualmente se desempeña como informático de Redes y Comunicaciones y eventualmente publica en Revista Universidad de San Carlos. Interesado en divulgación científica, filosófica e histórica como una manera de destruir ídolos y contruir ideales, basados en—qué mejor que—en la realidad concreta.

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