Cuidado con manipulación política de las creencias religiosas

En el Reglamento elaborado en 1987 para la Ley Electoral y de Partidos Políticos de Guatemala (Decreto 1-85 de la Asamblea Nacional Constituyente), se establecen con claridad las prohibiciones respecto a los medios de propaganda política o electoral (artículo 36). Uno de los medios prohibidos es el siguiente:

“Toda propaganda, en la cual, valiéndose de creencias religiosas o invocando motivos de religión, se excite a los ciudadanos a que se adhieran o se separen de partidos o candidaturas determinadas.”

Aunque la sanción por contravenir dicho artículo se limita a limpiar o remover la propaganda, es un punto importante para mantener la sana separación entre política y religión.

En este sentido, los creyentes son los que deben agradecer que la normativa los proteja de la manipulación política, especialmente en tiempos de campaña electoral. Nuestra historia está llena de ejemplos lamentables sobre el abuso de las creencias religiosas con fines partidistas, como cuando en el siglo XIX los curas católicos esparcieron el rumor a favor de los Conservadores y en contra del Gobierno Liberal, diciendo que éste era el responsable de una epidemia de cólera en el área rural.  Por ello, finalizando ese siglo, la llamada Revolución Liberal se encargó de erosionar el poder económico y político de la Iglesia Católica, expropiándola, expulsando a las órdenes religiosas e invitando a las iglesias protestantes de los Estados Unidos para contrarrestar la influencia ideológica del Estado Vaticano.

Fue así, con la derrota militar de los Conservadores, que finalmente se instituyó en Guatemala la idea de una educación laica provista por el Estado, pues con anterioridad la educación era monopolio de los religiosos católicos. Por ello, vale la pena recordar algunos puntos de la Constitución Liberal de 1879, que inicia con el siguiente párrafo:

“Nosotros los Representantes del Pueblo Soberano de Guatemala, convocados legítimamente para dar la ley fundamental de la República, reunidos en suficiente número, decretamos y sancionamos la Constitución que sigue: […].”

El mismo contrasta con la Constitución vigente en la cual se inicia con: “Invocando el nombre de Dios […].” En 1879, es por medio del artículo 18 que se dio un giro de 180 grados respecto a la educación:

“La instrucción primaria es obligatoria; la sostenida por la Nación, es laica y gratuita.”

No obstante, en el artículo 27 se garantizó la libertad de enseñanza en establecimientos educativos privados.

El artículo 24 trataba sobre la libertad de culto y sus limitaciones, especialmente por la manipulación política de las creencias, dados los antecedentes históricos mencionados arriba:

“El ejercicio de todas las religiones, sin preeminencia alguna, queda garantizado en el interior de los templos; pero ese libre ejercicio no podrá extenderse hasta ejecutar actos subversivos o prácticas incompatibles con la paz y el orden público, ni da derecho para oponerse al cumplimiento de las obligaciones civiles y políticas.” 

Es en el artículo 25 donde se prohíbe expresamente a las congregaciones religiosas:

“Se garantiza el derecho de asociación y de reunirse pacíficamente y sin armas; pero se prohíbe el establecimiento de congregaciones conventuales y de toda especie de instituciones o asociaciones monásticas.” 

Evidentemente, el marco institucional refleja las complicaciones vividas por los guatemaltecos del siglo XIX debido a la explosiva combinación entre creencias religiosas con las ideologías políticas. Por ello, en pleno siglo XXI debemos mantener fuerte y elevado ese muro de separación entre el Estado y las iglesias, y no permitir que los políticos utilicen a su antojo el sentimiento religioso de la gente, en especial de la población más sencilla y menos educada.

En mis propias investigaciones académicas, sobre cómo cambian a lo largo del tiempo los modelos mentales compartidos por las élites políticas, me encontré con un interesante debate en la Asamblea Constituyente de 1879, justamente sobre las creencias de los guatemaltecos, especialmente de los indígenas. Son las palabras del Dr. Lorenzo Montúfar:

<<El señor [Antonio] Machado nos ha dicho también, que debe caer, que es preciso caiga el artículo de que se trata, porque que todos los guatemaltecos son católicos, apostólicos, romanos. Pero, ¿en qué se opone tampoco este artículo al catolicismo de los guatemaltecos? Siendo todo el pueblo de Guatemala católico, puede haber un artículo en la Constitución que diga: no hay religión del Estado. Yo no tendría inconveniente en presentar esa enmienda; mas no la presento, porque no creo que es cierta la aserción. El voto particular del señor Machado descansa, si no lo he entendido mal, en esa proposición, en esa tesis. Entonces, dicho señor Representante ha debido presentarnos los datos estadísticos en que su tesis descansa; y si no los agrega a su voto particular, este voto carece de fundamento. ¿Cuántos habitantes tiene la República? Esta tiene poco más de un millón de habitantes. De éstos, sabéis positivamente, que más de las dos terceras partes son indios. Ahora, yo deseo que el señor Machado me diga si los indios son católicos. Los indios no son católicos, los indios son idólatras. Y para mantener mi aserto, no voy a sostener el segundo precepto del Decálogo, consignado en el capítulo 20 del Éxodo, libro 2° del Pentateuco, que dice así: “No harás imagen de escultura, ni figura alguna de las cosas que hay en cielo, en la tierra o en las aguas para adorarle ni darle culto”. No voy, repito, a sostener este precepto, porque no hablo de teología.

Pero no es este el verdadero punto de vista bajo el cual yo decía que los indios son idólatras. Los indios son idólatras, porque ellos creen que aquellas figuras de madera que tienen en sus cofradías, de las cuales a una le falta un brazo, a otra un ojo y aquella está rota en la cabeza, no son respetables porque representan seres extraordinarios, misteriosos y angélicos que se hallan en regiones incomprensibles; no, señores Diputados, ellos creen que son respetables aquellas figuras, porque ellas son la Divinidad misma. Luego los indios son idólatras.

El señor Machado, que ha recorrido muchas veces nuestros pueblos, habrá visto que los sábados, al declinar el sol, se tocan tambores o campanas y se llama a los indios de cualquiera otra manera para avisarles que al día siguiente deben ir a la iglesia a oír misa, y el Gobernador les impone la obligación de asistir. Los indios van a misa, porque sí no concurren se les saca multa o se les pone en el cepo. Ahora, yo pregunto: ¿los hombres que van misa por eludirse de pagar una multa o de estar un día en el cepo, son católicos? Y aquellos Gobernadores, ¿por qué compelen a los pueblos a ir a misa? ¿Es, por ventura, porque ellos saben que la misa es una renovación incruenta de un sacrificio cruento? No, señores, los indios no saben nada de esto. Aquellos Gobernadores hacen que los pueblos vayan a la Iglesia para dar cumplimiento a un Decreto redactado por el señor don Manuel Francisco Pavón al comenzar el período de los treinta años, época que el señor Machado describió pocas noches ha con brillantísimos colores. ¿Y habéis visto lo que los indios hacen al salir de la iglesia? Van a casa del brujo, a quien todos ellos creen sacerdote, y después marchan a los bosques a dar culto a sus divinidades primitivas. ¡Ved, señores Diputados, cuál es el catolicismo de las dos terceras partes de nuestra población!>>

Fuente: Diario de las Sesiones de la Asamblea Constituyente de 1879, pp. 97-98. Disponible en la Biblioteca del Congreso de la República de Guatemala.

Finalmente, les comparto a los lectores que la Asociación Guatemalteca de Humanistas Seculares (AGHS) empezó a organizarse cuando hace cuatro años, durante la campaña electoral 2011, vimos que los candidatos hacían un uso descarado de las creencias religiosas para llamar al voto a su favor. Recordarán que la señora Patricia de Arzú, del Partido Unionista (cuyo lema es Dios, Patria, Libertad), prometía que su plan de gobierno se basaría en los Diez Mandamientos. También el candidato Manuel Baldizón salía haciendo incendiarios discursos con la Biblia en una mano y la Constitución en la otra. Ahora su partido organiza vigilias de oración, para que la justicia no los alcance por casos de lavado de dinero. Por otro lado, uno de sus diputados en el Congreso de la República es el promotor de la Ley para Lectura, Enseñanza e Instrucción Bíblica en Establecimientos Públicos, Privados y por Cooperativa.

Ante tales abusos, la AGHS ha decidido defender la educación laica por la vía legal en las cortes guatemaltecas. Para ello necesitamos su apoyo económico. Le agradeceremos contribuir con la causa haciendo click en la imagen:

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Carlos Mendoza

Soy centroamericano, economista y politólogo, socio-fundador de Central American Business Intelligence (CABI). Nací y crecí dentro de una familia ladina y católica de clase media urbana, pero con profundas raíces históricas en la Verapaz y el Petén. He estudiado ingeniería (URL), teología (UCA e ITAM), economía (UFM), y política (Stanford y Notre Dame). Y ahora me he dado cuenta que me encantan las ciencias cognitivas y la psicología evolutiva. A los 22 años me desencanté de las religiones y poco a poco me he convertido en un escéptico. Me interesan los problemas socioeconómicos y culturales de Guatemala y América Latina, pero aspiro a ser cosmopolita. Mis principales trabajos en el pasado han sido en CIEN y PNUD.

1 Comment

  • Reply July 24, 2015

    laico

    Excelente articulo!
    En Guatemala y muchos paises latinoamericanos se ve mucho esto, donde la religion es aprovechada por personajes poco éticos para dominar a las masas.
    saludos

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